Turismo y atasco hospitalario

Se debe estudiar afondo la repercusión del atasco de nuestra Sanidad Publica debido al turismo. Donde no se tiene en cuenta que además de pasarles el coste a sus países por ingresos, consultas y operaciones; deberíamos evaluar un añadido extra del perjuicio que ocasionan a los de aquí, que se les atiende peor y con listas de espera por razones obvias de tener que atender esa demanda descomunal de turismo que invade cada rincón de nuestra geografía. Además de los que usan nuestra sanidad pública por necesidad imperiosa (enfermedad o accidente) y hay que atenderles adecuadamente cómo quisiéramos que lo hicieran con nosotros cuando viajamos fuera de España. Se saturan urgencias, ambulancias y otros servicios para atender borracheras, peleas y drogatas sin más sentido que les sale muy barato comportarse sin respeto y civismo en nuestro país. Además de que ningún turista que usa nuestra sanidad participó en el desembolso de las infraestructuras hospitalarias de las que disponen ya equipadas con todo. Tampoco sobre el coste de la preparación del personal y el mantenimiento de todo el entramado del que disponen a precio de ganga. Por ello, debemos incrementarles pluses que nosotros ya hemos pagado. Es lo mismo que quien evade impuestos o capital, si deja de pagar los impuestos y comete fraude, no debemos permitirle disfrutar de lo que entre todos los demás hemos pagado y seguimos pagando para su manteamiento: Sanidad, Educación, Servicios sociales, autopistas, hospitales, aeropuertos, etc. Si quieren vivir y estar entre nosotros deberán cooperar proporcionalmente a sustentar nuestro sistema y País como todo hijo de vecino. ¡Ya está bien! Pensemos que quienes sufragamos el coste de nuestros policías, ambulancias, médicos, enfermeros, etc. somos nosotros, y luego ellos los tienen a su disposición para sacarles de sus desmadres vacacionales. Que decir de los camareros y toda clase de infraestructuras que les salen regalado ¡ya está bien de ser esclavos de nadie! Quieren venir, pues a pagar decentemente esos lujos que ahora les ofrecemos ventajosamente. Vayan a sus países y verán que allí deberán pagar hasta por el aire que respiran.

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