Europa quiere acabar con el baile horario

Los eurodiputados realizan una encuesta digital en la que el 80% de los participantes rechazan cambiar la hora.

Los eurodiputados quieren conocer las consecuencias para la salud de los cambios horarios. EMILIO NARANJO

Miguel Lorenci | madrid

Es la hora bailarina. Menguante o creciente, es la más controvertida de las 8.760 horas que tiene un año completo —8.784 si es bisiesto—. Esa hora fantasma que adelantamos o retrasamos en el reloj cada primavera y cada otoño por un supuesto y más que cuestionado ahorro energético que castiga los biorritmos, los ciclos circadianos y las pautas de sueño de cientos de millones de seres humanos. Tras mucha controversia, la Comisión Europea ha tomado por los cuernos la maldita ‘hora tobogán’ y discute si procede acabar con el baile horario y dejar en paz esos 3.600 volátiles segundos de la discordia que se esfuman y se duplican cada marzo y cada octubre en los veintiocho países miembros de la UE.

Para fijar un punto de partida sobre la discusión, sus euroseñorías han pulsado la opinión de los afectados con un plebiscito tan contestado como la propia hora móvil y han consultado sobre la posible supresión o mantenimiento del cambio horario a los europeos y han respondido 4,6 millones de ciudadanos. Más del 80% de los participantes en una consulta digital relámpago dijeron que basta ya de mareos horarios, según los resultados que adelantó el miércoles el diario alemán Westfalenpost. El rotativo precisó, con todo, que tres de los casi cinco millones de las personas que se pronunciaron sobre el desbarajuste horario eran alemanes, lo que quizá reste peso al resultado sobre un cambio que afecta de manera muy diferente a la soleada Europa del Sur y la nubosa del Norte.

Aun así, el Ejecutivo comunitario lo tomará como «principio orientativo», aunque haya reiterado que la consulta no es vinculante y que su no acabará automáticamente con aquello de que «a las tres serán las dos», y viceversa. Ese machacón mensaje que cada ultimo domingo de marzo y de octubre reiteran radios, televisiones y diarios recordándonos el ‘robo’ o el ‘regalo’ de una hora de sueño.

El melón horario se abrió en febrero, cuando una resolución de la Eurocámara instó a la Comisión a «reevaluar» las consecuencias del cambio horario en la salud de los europeos «para valorar su posible supresión». Una evaluación que debe plasmarse en un informe con «la distribución de las respuestas por país» y «por cada grupo de interés».

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