MONCHO BORRAJO | CÓMICO

«Voy cambiando el espectáculo porque me salen ladrones nuevos»

El veterano humorista desembarca el viernes en el Auditorio Ciudad de León con su show ‘¡Madre mía, cómo está España!’.

VERÓNICA VIÑAS | LEÓN

—¿Tiene usted algún máster?

—Oficialmente, no. Creo que me está haciendo uno sobre arte abstracto un negro, el mismo que a Pedro Sánchez.

—¿Qué le diría a Cristina Cifuentes?

—Son ustedes tan tontos que no saben ni hacer trampas. El caso de Cifuentes ha salido para tapar el juicio de Andalucía. Aquí se está hablando de 6.000 millones y dos ex presidentes que dicen que no sabían nada. Si yo tengo una casa con habitaciones y mujeres, y no es un convento, es una casa de putas. Tanto lo de Cifuentes como lo de Pedro Blanco, que está en la UE y dice que es abogado y no tiene ni primero de Derecho... son una manada de Rinconetes y Cortadillos que no tienen gracia y viven a costa de nuestro dinero. Nadie dimite, porque al dimitir ya no te pagan.

—¿La actualidad tan agitada le obliga a ir haciendo cambios en el espectáculo?

—Cada quince días, porque me salen ladrones nuevos.

—¿Cómo se consigue vivir 50 años del humor?

—Tomándomelo muy en serio. Ser cómico implica tomarse la vida de otra manera, porque si no te suicidas. Una sociedad en la que la ética desaparece, donde no se respeta a los demás, donde la gran dama de las portadas es una cortesana... te preguntas dónde carajo vamos. Yo le decía hace poco a un taxista: si usted engaña a un turista por ganar 10 euros más es igual de ladrón que el que roba mil millones, pero más tonto. Tengo 68 años y por lo que peleé, me lo han tirado por tierra. Los partidos se perdonan y se pasan la pelota.

—¿A usted qué le hace gracia?

—Los niños. Son la genialidad hecha persona. Me gustaría llevar algunos al Congreso y que les dijeran unas cuantas cosas.

—En dos frases, ¿cómo está España?

—Como en el siglo XVI, con una monarquía que no funciona, con un Gobierno que se forra y un pueblo que pasa de todo. Yo creo que hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece. Salen los que queman contenedores y no los que ganan un premio de matemáticas. Los medios tienen mucha culpa, porque llevan años promocionando al inútil. Somos un país riquísimo en arquitectura, en gastronomía... somos un pueblo de puta madre. Nuestro problema es que tenemos tanto que no lo valoramos.

—¿Sigue pintando?

—Pintar y escribir forma parte de mi vida; eso no lo dejo. Hay Borrajo para rato.

—En estos tiempos de secuestro de libros y de encarcelamiento de raperos, ¿teme que le censuren?

—¿Todavía más? Soy un consentido. Todos los gobiernos me han consentido pero no me han dejado. Que actúe en un teatro, pero que no tenga un programa de televisión. Querían silenciarme. Ahora con las redes sociales lo llevan claro. Hay teatros municipales en los que no puedo trabajar porque le caigo mal a un concejal. La censura más peligrosa es la de lo políticamente correcto. Esa es mayor dictadura que la de Franco, que sabías lo que no podías decir; ahora viene un tonto y te dice que no es políticamente correcto y ¡ a tomar por el saco!

—El PP quiso censurar una obra de Alberto San Juan, ¿se siente identificado?

—Las censuras siempre son peligrosas. El arte tiene que ser independiente, pero también el oportunismo en el arte es peligroso. Y no lo digo por este señor. Toda censura en el arte me parece mal, pero hay que analizar qué entendemos por arte. Escribí una carta al alcalde de Santiago después del pregón que dio un pseudo actor en el que decía que la virgen del Pilar se la chupaba al apóstol Santiago. Si caemos en la ofensa, desaparece el humor. El insulto no es libre. El respeto es fundamental.

—¿En este país está mal visto tener opinión propia?

—Pensar cabrea mucho. Yo creía que discutir era dar opiniones diferentes sobre un mismo tema sin tener que convencer a nadie. Aquí las tertulias son a gritos y tienen que convencerte por cojones.

—¿Le insultan?

—Cuando me llaman facha lo considero un halago, porque significa que pienso y estoy en contra de lo que dicen otros. Somos un país hipócrita. Mi madre me dijo hace 20 años: cuando a una puta que lleva visón se la llama señora, y a un ladrón que sale de un Mercedes, señor, mal va el país. Es cruel, pero es cierto.

—¿Qué político le da más juego?

—Últimamente, pocos. Daban más juego Fraga, Felipe, Carrillo, Suárez... Ahora Pablito, Pedro Sánchez.... Rajoy da mucho pie, porque no tiene facilidad de comunicación. La que aguanta bien es Soralla, y aunque no sea de su partido, tiene unos ovarios como la copa de un pino. Es la única que sabe contestar a Rufián.

—¿Les ve alguna gracia al nacionalismo catalán y al español?

—El nacionalismo catalán es un error histórico. Cataluña nunca tuvo reino y en las dos repúblicas se le echó abajo la independencia. Todo esto ha venido por una mano blanda del Gobierno de turno, porque les venía bien. El problema es que es una tapadera para Pujol y los ricos catalanes que tienen su dinero en Andorra y Suiza. Viajando se acaban los nacionalismos. El que se mira mucho el ombligo acaba pensando que la pelotilla es una obra de arte...

—Su humor no es apto para...

—Mediocres y meapilas.

—¿Con qué no bromea?

—Con cojos, tartamudos, subnormales... También respeto las religiones. A veces me meto con algún católico que ha dicho una barbaridad, como un arzobispo que dijo que los maricones éramos todos unos tarados mentales. Lo que ocurre es que un militar cuenta un chiste del rey a otro y se ríen; lo cuento yo, y falto a la patria. Dos curas cuentan un chiste de la Biblia y se ríen; lo cuento yo, y estoy blasfemando.

—¿Cuánto ha hecho el ‘Club de la Comedia’ por los monologuistas?

—Ha destrozado el humor de este país. El humor es Gila, el de Tip y Coll... En el Club de la Comedia todos los que son políticamente correctos. Me esperaba mucho de la mujer en el Club de la Comedia y no es la mujer que yo esperaba. La mujer es más inteligente, más aguda, tiene un doble sentido y una mala leche, en general, que el hombre no tiene. Y en el Club de la Comedia es muy blanda.

—¿Qué hace cuando le toca un espectador cenizo que no se ríe?

—Al que se pone en primera fila y no se ríe le digo: lo está consiguiendo, a ver si llega al final sin reír, ánimo. El padre del rey, Don Juan, vino a verme a Cleofás. Estuve diez minutos sin decir tacos, hasta que me dirigí a él: o hablo como siempre o me jode usted el show. Él me contestó: «Habla como te salga de los cojones. He venido a ver a un cómico y no a misa de 1 a la Almudena». Los meapilas que se ofenden es porque, en el fondo, los estás retratando. El cómico utiliza un espejo y te refleja; eso es lo que hace reír y lo que molesta. El humor siempre se ha basado en lo mismo: meterse con el rico, con el poderoso...

—¿De qué color es su humor?

—Es un abanico, donde cada varilla tiene su independencia. . El cómico debe meterse con todo el mundo; y primero, consigo mismo. Lo primero que digo en el escenario: «Ustedes saben que soy maricón, ¿no?». Mi madre quería un niño y mi padre una niña; y dios que es justo dijo: una x y a tomar por el culo....

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