La pasta y la cantera

10 metros ROBERTO arias

El mundo arbitral no presta atención a su cantera. Más preocupados de cuadrar las cuentas que de otra cosa sigue poniendo a sus colegiados a los pies de los caballos con tal de ahorrar.

El inicio de temporada vuelve a marcar las designaciones arbitrales. Así, el leonés Álvaro Fernández González, debutante en Tercera División fue el elegido para dirigir el Cultural B-La Virgen, teniendo que devolver más de la mitad del recibo unificado para la categoría de 752 euros.

Los clubes cuidan sus canteras e invierten tiempo y dinero en formar futbolistas, mientras convierten a los árbitros profesionales en los mejor pagados del mundo percibiendo cada uno de ellos 296.423 euros anuales, mientras el árbitro principal del VAR cobrará 1.600 euros por partido y el auxiliar 800 euros.

¿No debería invertir en la formación de los árbitros de base para evitar estas situaciones?

Sin base no hay futuro y los colegiados que llegan a Primera División tienen que pasar por esas categorías. Grabar a los clubes modestos con un montante más elevado por el recibo arbitral es ir llevando a los mismos al borde económico.

En las cifras en las que se está moviendo el arbitraje profesional, ¿no sería más saludable dedicar una partida mínima a las categorías de base para paliar el posible déficit y así designar los colegiados sin mirar la distancia ni los gastos?

¿En que están pensando los dirigentes del Comité Territorial que no reivindican todo este tipo de acciones? ¿Siguen mirando para otro lado como en el tema de ascensos y descensos para mantener la silla?

Ya va siendo hora que los árbitros de base se vean más protegidos y que comiencen a arbitrar sin mirar ‘la pela’ porque parecen condenados a arbitrar en el triángulo de las Bermudas, es decir, los leoneses a los equipos bercianos y viceversa, pero paradojas de la situación, no se pueden dirigir partidos cuando juegan entre ellos.

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