«El vino es el arte que se bebe»

Lorena Crespo GarcíaViñas del Bierzo Sociedad Cooperativa«Un vino no debe ser bebido, sino degustado. Quien sabe degustar no bebe: descubre secretos. Un buen vino es una necesidad». Éstas y otras reflexiones de muy profundo calado inspiran la labor en Viñas del Bierzo, cooperativa pionera de la comarca, cuando se cumplen 50 años de su fundación.

Lorena Crespo, enóloga deViñas del Bierzo, en la cava dela cooperativade Camponaraya
B. Fernández

Rafael Blanco

El vino es la única obra de arte que se puede beber. El mejor vino no es necesariamente el más caro, sino el que más se comparte». Lorena Crespo García llegó a la dirección técnica de Viñas del Bierzo Sociedad Cooperativa avalada por su experiencia enológica en el Bierzo y en relación con la Mencía. «Mi objetivo es contribuir a que seamos capaces de entender el vino. Entenderlo desde su historia tan ligada a la nuestra, desde el viñedo que alimenta la uva, desde la bodega que la mima y la transforma, desde la barrica y la botella que lo crian. Entender a qué se deben las tonalidades de su color y su aroma y valorar sus infinitas y complejas sensaciones en boca», reflexiona la joven enóloga de la cooperativa fundada en 1963.

«¿Qué le pido a una buen vino? Placer, la posibilidad de disfrutar de él sin que importe si es simple o muy complejo. No es necesario ser un catador profesional para entrar en la intimidad de un vino y apreciarlo en su justo valor», afirma Crespo García, quien ve en la Mencía «una variedad única por los aromas, el sabor, la edad, el origen y muchos matices que hacen que sus vinos sean únicos y cada vez más reconocidos. Vinos aromáticos y afrutados con notas del terruño y balsámicos, gran intensidad, boca muy compleja y excelente actitud para la crianza».

«La prosperidad del vino que más dura es la que vino despacio», se entiende desde la bodega que vende el 70% de la producción en bag in box. Sin embargo, son sus largas crianzas los que la prestigian, con el Fundación 1963 como orgullo y el Gran Bierzo reserva como referencia de calidad. «Es la consecuencia del perfecto del ensamblaje de la uva de la variedad Mencía con la crianza de doce meses en barricas de roble francés y americano. El resultado es una gran armonía marcada por la personalidad de los potentes aromas de la variedad, su frescura, una gran carga frutal, la madurez justa, una alta mineralidad y una personalidad muy definida que la hacen diferente a todas las demás».

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