campo redondo

El godello esencial

Es, año tras año, uno de los godellos bercianos más aclamados por la crítica y buscados por los consumidores por su calidad, pero también por su regularidad: siempre se parece a sí mismo. El godello esencial es, además, barato y ya acumula muchos grandes premios.

RAFAEL BLANCO

Del cuello de la botella cuelgan siete medallas de plata en tres concursos internacionales. Las elaboraciones de las vendimias 2007, 2008 y 2009 la recibieron en el Concurso Mundial de Bruselas, el del 2009 alcanzó el mismo reconocimiento en el Concurso Internacional del Noroeste, y los prestigiosos Bacchus acaban de acreditar la calidad del 2013. Antes habían hecho lo mismo con las elaboraciones de 2009 y 2011.

La bodega de los migarrones —el genérico por el que se conocen los vinos de Migarrón, la compañía así citada en el sector pero que en la razón social lleva el nombre de su fundador: Bernardo Álvarez—, tradicionalmente vinculada a los tintos bajo esa primera referencia, se inició en la elaboración de Godello hace diez años. Hasta entonces la variedad autóctona, principal entre las blancas en la normativa del consejo regulador, sólo era aportación minoritaria (20%) del otro excelente blanco de la bodega, con mayor protagonismo para la Doña Blanca (60%) también frente a la Palomino (20%). Hoy ese Viña Migarrón supone un tercio del volumen elaborador de la —también por esta razón— primera bodega de Villadecanes. «Empezamos de manera experimental, haciendo tres mil botellas. Creímos en ello, pusimos mucha ilusión y ya en la última vendimia elaboramos setenta mil litros. Y no hacemos más porque no tenemos suficiente uva de calidad», afirma Marco Balboa, joven director técnico de la bodega en la que Raquel Rodríguez —también sobrina de la presidenta y administradora, Araceli Balboa— se encarga de la comercialización.

«Hacemos una gran selección de la uva y un estricto control del momento de la vendimia, no sólo en nuestro viñedo, sino también en el de los viticultores que son nuestros proveedores», explica Balboa, quien concreta las claves de la elaboración en dos: «Vinificamos mostos muy limpios, porque es un aspecto que nos parece clave, y desfangamos mucho vino para preservar esa limpieza, el brillo y las mejores cualidades de la variedad». Sin embargo, el secreto del proceso, así lo cree, es que «fermentamos a muy baja temperatura». La base de elaboración es la producción de las dos hectáreas y media propias de cepaje viejo de esta variedad que la bodega acaba de ampliar en una más precisamente por la fé que tiene en ella.

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