«Hagamos vinos atlánticos»

Raúl Pérez PereiraBodegas y Viñedos Raúl Pérez Pereira SLU Hacer vinos más frescos, diferenciarlos por zonas de producción y recuperar, estudiar y aislar las otras variedades tradiciones del Bierzo más allá de la Mencía y el Godello. Raúl Pérez Pereira ‘regresa’ a ‘su’ Valtuille de Abajo y se lo pone por bandera en los nuevos proyectos enológicos.

Raúl Pérez, enla bodega de Valtuille deAbajo, en compañíade su sobrinoCésar Márquez.
B. Fernández

Rafael Blanco

Hemos vendido al mundo una zona de producción como atlántica cuando en realidad estábamos haciendo vinos de carácter mediterráneo. Ha sido un error, tenemos que volver atrás y hacer y vender vinos realmente atlánticos, más frescos y menos alcohólicos, hasta situarlos en torno a los 13 grados». Raúl Pérez Pereira, que extiende su actividad elaboradora al hemisferio sur —acaba de lanzar en Sudáfrica el Ultreia Cabo Tormentas— aunque el noroeste peninsular es su hábitat natural, reinterpreta una vez más su actividad en torno a la Mencía, regresa física y emocionalmente a Valtuille de Abajo, donde además de la bodega familiar tiene la suya propia —la tercera, junto a las de Salas de los Barrios y Valdevimbre— y se erige en guardián de la variedad y de esa zona concreta de producción.

Desde el pueblo más vinícola del Bierzo se impone dos retos. Uno: trabajar para recuperar las otras variedades tradicionales del Bierzo

—Merenzao, Sousón, Alicante, Doña Blanca, Palomino y, por supuesto, Godello—, entendiendo que la apertura a las foráneas no fue precisamente un acierto. Y dos: definir e identificar zonas concretas de producción en Valtuille de Abajo de manera que la referencia geográfica —viñas del mismo paraje y con la misma composición de suelo que permitirían elaborar vinos característicos y diferenciables— pudiera ser utilizada por distintas bodegas como apellido de esos vinos. «Se trata de una idea digamos que soberanista, pero también sería un síntoma de unión entre los productores del pueblo o de esta zona en concreto en la que todo el mundo que tiene viñas sabe que son distintas por la mención que se haga del paraje. En ese sentido el trabajo ya está hecho», argumenta Pérez Pereira.

Quien tiene el trabajo avanzado es precisamente él, ya que sobre esa idea acaba de alumbrar un nuevo y singular proyecto enológico para el que recupera una marca que utilizó su padre. La Vizcaína de Vinos ampara cinco elaboraciones de muy corta producción sobre la base de dos hectáreas de viña en cada caso y que no superarán las 5.000 botellas por referencia. Son cuatro tintos de Mencía con doce meses de crianza —La Victoriana, La Poulosa, El Rapolao y otra etiqueta por definir— y un blanco de Doña Blanca con crianza sobre lías. La del Vivo, que así se llama, lo firma el enólogo con su sobrina Nerea Pérez, encaminada a seguir sus pasos, mientras que en los tintos lo acompaña otro sobrino, César Márquez.

El nuevo proyecto de Raúl Pérez se desarrolla en paralelo a los de Salas de los Barrios, con el Ultreia Petra como novedad, y el de Valdevimbre. Y a su creciente pasión por el Prieto Picudo y el Albarín.

Noticias relacionadas

Outbrain