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«La mencía es puro exotismo» - Diario de León

Vinos de su puño y letra

«La mencía es puro exotismo»

Pilar Millán García.Ribas del Cúa S.A. Bodegas y ViñedosEs el capricho de un soñador de la viña y el vino al que le faltó tiempo para disfrutar de su obra, sin duda motivo de orgullo para el vino berciano. La finca Robledo y Ribas del Cúa, un mirador único sobre esa ribera, son el escenario en el que nacen y crecen mencías muy acreditados.

Pilar García Millán, en la formidable cava de Ribas del Cúa: 1.500 metros de superficiecon los mejores sistemas parael control dela humedady la temperatura.
B. Fernández

Rafael Blanco

Es exotismo puro, una uva muy localizada en una zona muy determinada de España que es diferente a todas. La Mencía es exótica». Pilar García Millán es arte y parte —o, mejor, parte y arte— en el proyecto vitivinícola que un día soñó el popular empresario berciano Tomás García y que nunca llegó a ver consolidado. Se hubiera sentido orgulloso de lo que hoy es Ribas del Cúa. Derrochó tanto tiempo, tanta paciencia y tanta imaginación en componer desde 1988 el puzzle de lo que hoy es la Finca Robledo, sobre la que entre 1997 y 1998 consumó la plantación en un paraje envidiable de la viña berciana de 43 hectáreas de cepaje, que todo el buen vino que se haga en su memoria es poco.

En su cabeza entonces y en esa finca ahora se levanta una de las bodegas bercianas modélicas en todos los sentidos: 950.000 litros de capacidad de elaboración —hoy una osadía— en depósitos de acero, un tren capaz de embotellar 20.000 unidades a la hora, 400 barricas de los mejores robles francés y americano y una cava de 1.500 metros cuadrado de superficie con control de humedad y temperatura que es un gusto para la vista y el olfato.

Pilar García Millán, a la que la implicación en el proyecto le llega por la vía familiar —es ése y no otro el carácter de la bodega— , es de firmes convicciones en torno a la Mencía después de haber pasado por experiencias con la Monastrel y la Tempranillo: «Como planta se maneja muy bien. Le marcas por dónde tiene que ir y te sigue. Si la tratas bien te puede dar muchas cosas. Tienes que tener muy claro qué quieres y hay que saber tratarla, porque todo lo que llegue a la bodega ha de venir hecho del campo. Frente a la teoría de que no valía para envejecer, que era lo que nos decían en la escuela de enología, está la realidad contrastable de la amplia gama de vinos que van desde la maceración a los grandes reservas, entendiendo que en el medio camino está el equilibrio. Puedes llegar muy lejos si sabes qué quieres hacer y sabes hacerlo», defiende la autora de los Ribas del Cúa, inicialmente vinos de larga elaboración y posteriormente venidos al desenfado del joven roble, primero, y un joven genuinamente fresco y orgulloso de su condición desde la penúltima vendimia, después.

«Gusta o no gusta porque tiene mucho carácter. Es como las personas: muy particular, muy varietal y muy racial», teoriza Millán sobre el insólito hecho de una bodega cuyos vinos han decrecido en edad en la misma medida que en calidad. Nació con la idea de los crianza de la etiqueta roja, el de referencia de la bodega, y de más alta calidad, el vendimia seleccionada Privilegio, para luego hacerse gustar por los jóvenes en sus variantes Oncedo, roble de ocho meses, y Ribas del Cúa Joven, el etiqueta naranja que en su segunda edición duplica la producción de la primera. Fuera de la deó tiene los Terras 70 y Adras que como vinos de la tierra de Castilla y León dan salida al excedente de Tempranillo en la plantación.

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