Vinos de su puño y letra

«La Mencía lo tiene todo y merece ser respetada»

Alberto Álvaro Ledo Linares-Rivas.Bodega Alberto LedoLlegó a bodeguero de viticultor y lo es de dedicación tardía y corto pero intenso recorrido temporal. Su propia viña y parte de las instalaciones que en su día fueron fábrica de almíbares y conservas son materia y escenario de trabajo. Lo demás, observación, ilusión y la dedicación que sea necesaria.

Alberto Ledo, en las instalaciones de la bodega que recogen partedel legado de la vieja fábrica de almíbares y que ahora tienenun uso más social.
L. DE LA MATA

Rafael Blanco

Sobre todo hay que respetar la fruta. Es lo menos que merece una variedad que lo tiene todo, pero que sobre todo eso es lo que la diferencia de otras». Alberto Álvaro Ledo Linares-Rivas llegó tarde al mundo del vino. Viticultor antes que bodeguero, hizo su primera elaboración en el 2006, un tinto joven que no llegó a calificar y que despachó como vino de mesa bajo la referencia Viña Cotelo. Mecionaba en ella una referencia histórica de la viña berciana, que es precisamente donde crecen las cepas —Mencía y Godello— de las cuatro hectáreas que recibió como legado familiar.

Legado familiar son también las instalaciones que parcialmente reconvirtió en bodega, pero que en la segunda mitad del siglo pasado fueron una referencia del desarrollismo industrial del Bierzo. De esa fábrica de almíbares y conservas fundada por su bisabuelo y llevado a lo más alto por su abuelo y su padre queda un valiosísimo patrimonio —hornos, ollas, embasadoras, estrujadoras, latas con bellísimas rotulaciones...— que ahora enriquecen también el atractivo enoturístico de la bodega, emplazada en el corazón del casco histórico de Villafranca del Bierzo y señalada por la chimenea industrial que indica con precisión la ubicación.

Las novedades del año de la bodega, que tiene como referencia el Ledo.8, un crianza con al menos ese tiempo en barrica y que había ampliado la gama con los Ledo Selección (de doce a quince meses de crianza) y Ledo Club de Barrias 1818 (hasta 27 meses, con muy cuidada presentación, edición limitada y posibilidad de personalización), son dos jóvenes de Mencía y Godello con tres meses de convivencia con sus propias lías y que vienen ser unos vinos «más facilones», según su autor, pero también por ello asumibles por un perfil de consumidor más numeroso. Están, al menos el tinto, en el otro extremo de lo que Alberto Ledo preferiría hacer siempre: «Vinos con mucho tiempo en barrica, con  mucho color y en los que necesitas concentrar todo mucho para que se mantengan en el tiempo». La buena crítica de los especialistas han situado los Ledo en una magnífica posición que, pese a lo limitado de la producción, los lleva ya a tres mercados internacionales clave: Alemania, Suiza y Estados Unidos.


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