Vinos de su puño y letra

«La viña nos deja en deuda con el pasado»

Jorge Vega GarcíaBodegas Puerta del VientoDesde reflexiones y convicciones acuñadas justo allí donde se abría hacia poniente la salida del Castro de la Ventosa y en ese entorno privilegiado de la viña berciana nace un nuevo y pequeño proyecto que trae un poco de aire fresco al vino berciano: el que entra, ...o sale, por la Puerta del Viento.

Jorge Vega poda una de las tres viñas que tiene en Pieros y que provocan en él un enorme sentimiento por el valor del legado recibido de quienes las plantaron y las cuidaron durante tantos años.
ISIDRO

Rafael Blanco

La herencia secular de nuestros mayores es inmensa y merece ser respetada y seguida. Practicamos técnicas aplicadas durante siglos por los agricultores que, por fortuna, perduran en El Bierzo y se mantendrán mientras existan personas en deuda con sus orígenes». Esa declaración de principios con la que saluda la bodega marca el camino a seguir por Jorge Vega García, una de las nuevas firmas del vino berciano.

Cabeza visible de uno de los nuevos pequeños proyectos vinculados a la Denominación de Origen Bierzo, Puerta del Viento, que toma nombre e inspiración de la salida hacia el oeste del Castro de la Ventosa, desarrolla su actividad en ese entorno geográfico que considera «una paraíso de la producción vitivinícola».

A tiro de piedra, en Pieros, tiene las viñas —tres, la cuarta está en San Lorenzo— que le traen a la memoria a la bisabuela, que ya las trabajaba, y allí mismo, entre Cacabelos y Parandones, desarrolla su actividad este ingeniero agrónomo que ha acumulado gran experiencia desde el trabajo en distintas bodegas. Lo hace a partir de algunas otras convicciones importantes: el respeto al medio, el conocimiento del cultivo tradicional, la observación y un enorme sentimiento de gratitud por el legado recibido: «La viña y el vino nos dejan en deuda con el pasado, con quienes nos precedieron en su aprovechamiento y disfrute y a los que debemos todo el respeto».

Con apenas una hectárea de viñedo, casi todo muy viejo, había hecho una elaboración experimetal de Mencía a partir de la vendimia del 2009 y, a la vista del resultado, que sólo conocieron algunos amigos, afrontó con mayor determinación la del 2010, unos 1.500 litros de tinto que permaneció diez meses en barrica y que ahora tiene presencia en botella, listo ya para salir al mercado, aunque de momento sólo se pueda acceder a su compra a través de la tienda on line de la página web de la propia bodega.

Paralelamente ensaya un Godello ecológico sobre lías que ha permanecido seis meses en barrica. Tiene la convicción de que la madera «es la base de los grandes vinos y también la manera de añadir menos sulfitos en el proceso de elaboración», una de sus personales obsesiones en torno a la enología.

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