Vinos de su puño y letra

«Mencía es el vino imaginable»

José Luis Santin VázquezBodega del Abad 2000«La gran diversidad del Bierzo permite que podamos hacer vinos distintos en cada viña. Pero en realidad es la diversidad de la Mencía lo que hace posibles los mejores vinos imaginables». Santín Vázquez, santón del vino berciano, es autor de uno de los mencías de culto: el ‘Carracedo’ lleva su firma

José Luis Santín, en la cava dela Bodega del Abad, abrazadoa algunos desus mejores vinos.
Norberto

Rafael Blanco

Se hizo una selección clonal, se plantaron viñas a partir de esos criteros y al final acabamos decidiendo que lo mejor era lo que teníamos. Y lo que teníamos —tenemos— son cepas de Mencía de setenta o más años que es lo que realmente podemos vender al mundo como nuestro gran patrimonio, único y diferenciador. No hay nada que se le parezca en todo el universo vitivinícola».

José Luis Santín Vázquez, catedrático de la Mencía, enólogo de la vieja guardia de la viña y la bodega bercianas y generoso orientador de varias generaciones de jóvenes vinateros, está de vuelta en el mundo del vino berciano cuando todavía se hace el viaje de ida. No hay nada que escape a su conocimiento en la viña ni en la bodega. Ni a su consulta y buen criterio en el sector.

«La Mencía es lo mejor que hay en el planeta del vino. Tenemos la gran suerte de que lo resiste todo y lo tiene y lo da todo: alta concentración, polifenoles, materia colorante, taninos... Es increíble. Tenemos además la suerte de que es la única variedad con cepas de más de setenta años en todo el noroeste de España y eso es algo que debemos aprovechar para darla a conocer al mundo. Porque el verdadero problema de la Mencía es precisamente que no se conoce», afirma.

A esas primeras reflexiones añade Santín —así sin más, porque como tal es conocido en el mundillo del vino berciano— otras convicciones: «Cada viña del Bierzo tiene una Mencía diferente porque los parámetros bajo los que se desarrolla son diferentes. Hay que seleccionar las producciones y cuidar las viñas con labores culturales específicas y, por supuesto, ecológicas». Metidos en ese campo, Santín deriva inevitablemente la conversación hacia el Carracedo. Elaborado a partir del 2002, cuando fue Zarcillo de Oro, alcanzó un altísimo reconocimiento con el Baco de Oro para el 2003. Vino de autor de los que inevitablemente deben ser mencionados como Mencía de culto, no ha parado de crecer cualitativamente desde entonces, sólo limitado por la escasa producción —6.500 botellas del 2008, ahora en el mercado— como consecuencia de las altísimas exigencias de la bodega también en ese aspecto.

El Carracedo corona la oferta de Bodega del Abad 2000, tradicionalmente asociada a la elaboración de los mejores godellos bercianos. Los joven y fermentado en barrica abren esa línea, que bajo la misma referencia de Abad Dom Bueno ampara un mencía joven y un roble. Pero la carta de la bodega, con una gran presencia comercial en los mercados más elitistas de Europa, América y Asia, presenta una segunda línea más joven y al mismo tiempo más compleja. Lo es en la primera apreciación para los tintos y en la segunda para los blancos. Y es que los Gotín del Risc marcan otro nivel de exigencia en todos los sentidos.

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