CUATRO PASOS | cacabelos

El mencía de la huella del oso

Cuatro huellas de oso pardo halladas en una de las viñas han acabado por dar nombre no ya al vino esencial del proyecto berciano de Martín Códax, sino desde este año a la propia bodega integrada en el grupo gallego que opera en Rías Baixas, O Condado, Monterrei y La Rioja.

Aspecto de la cava de la bodega de Martín Códax en el casco urbano de Cacabelos.
X. Lobato

Rafael Blanco

Martín Códax, que fue inicialmente la denominación de la bodega ubicada en un formidable caserón de la calle Santa María, paso obligado de los peregrinos por Cacabelos hacia Compostela, nació en el 2003 como consecuencia del proyecto de expansión de la primera productora de albariño —produce más de cinco millones de botellas al año, el 20% de la denominación de origen—, que vio en la mencía berciana un complemento ideal para sus blancos y una extraordinaria posibilidad de proyección internacional. Si la compra de ese caserón supuso el primer lazo emotivo de la bodega con el Bierzo, el segundo es el compromiso asumido por Cuatro Pasos con su tierra de adopción que la implica —a la compañía, a los trabajadores y a los clientes—en la conservación del oso pardo. A través del Fondo para la Protección de Animales Salvajes (Fapas) participa en actividades de limpieza del hábitat, plantación de árboles frutales que ofrezcan alimentación al plantígrado, recuperación del cortín, instalación de colmenas y seguimiento de la población mediante análisis genéticos.

El tercero tiene nombre propio y también de vino: Martín Sarmiento. El monje nacido en Villafranca del Bierzo en 1695 era un amante de la agricultura y la botánica, y un gran defensor de la lengua y la cultura de la tierra que convirtió en patria. En realidad fue el primer nacionalista gallego. El que lo recuerda es un vino de corte clásico elaborado a partir de cepas centenarias de los parajes de mayor altitud de Corullón y criado en barrica hasta doce meses (24.000 botellas; 12,00 euros en bodega). Si el crianza representa la más alta expresión elaboradora de la bodega, el que abre la carta es un rosado Cuatro Pasos. No es precisamente habitual este tipo de elaboración en las bodegas bercianas, pero las posibilidades comerciales del grupo le permiten mantener un alto nivel de ventas (40.000 botellas del 2010; 5,50 euros).

El vino estrella de la bodega, por convicción y por volumen, es el Cuatro Pasos tinto, un monovarietal mencía con dos meses en barrica muy en la línea de la nueva demanda del mercado. Conocido ya que «el del oso», por las cuatro huellas del plantígrado representadas en la etiqueta, Cuatro Pasos es un tinto «para una nueva generación de consumidores que quieren un vino fresco, frutal, varietal y de muy buena relación calidad-precio», argumenta su autora, la enóloga gallega Katia Álvarez Bugarín, sobre cuya responsabilidad y experiencia descansa en proyecto que la bodega gallega extiende sobre el mencía berciano atado con fuertes lazos emocionales.

Martín Códax no tiene viñedo propio. Elabora con la vendimia de viticultores de Otero, Valtuille de Abajo y Hornija tras alcanzar un acuerdo con una veintena de propietarios. Su planteamiento es profundizar en esa relación con los proveedores como base para asegurarse el crecimiento en volumen, que habrá de ser espectacular, hasta alcanzar el millón de litros en dos fases —en la última vendimia se recogieron más de medio millón de kilos de uva—, a partir de la construcción de la bodega que, también en dos plazos, se proyecta precisamente en Otero, un escenario que cautivó a los responsables de la primera bodega gallega y especialmente a los técnicos.

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