BODEGAS LOS OTEROS | Dehesas-Ponferrada.

De la mencía al prieto picudo

El extraordinario potencial del prieto picudo en el momento de su explosión como base elaboradora no sólo de los mejores rosados sino también de tintos de alta consideración trajo al sur de León a la bodega berciana Estefanía SL Tilenus que hasta entonces lo había fiado todo a la mencía.

Los Charco las Ánimas-CLANse elaborana partir deviejas cepasde prietopicudo en disposición tradicional.
b. fernández

Rafael Blanco.

Fuera de la disciplina de la Denominación de Origen Tierra de León, en la que estuvo pero abandonó por razones puramente operativas, el proyecto de Los Oteros está planteado desde el compromiso de compra de la uva a tres viticultores propietarios de viñedo histórico de prieto picudo en rastrera en Grajal de Campos, Santas Martas, Gusendos y San Román de los Oteros. Porque el procesado, que inicialmente se planteó y se llevó a cabo en Valdevimbre, se trasladó definitivamente a Dehesas (Ponferrada), habilitando para ello una bodega aneja a la principal de la sociedad y asumiendo la consideración de vino de la tierra en la calificación del magnífico rosado con el que la bodega sorprendió en su primera elaboración y el soberbio crianza que elevó el listón cualitativo de este tipo de elaboración partiendo de tan singular vinífera.

Llegó la bodega de la mencía al prieto picudo de la mano de quien firma todos sus vinos, Raúl Pérez Pereira, desde hace tiempo seducido también por esta variedad en torno a la cual desarrolla su propio proyecto y a la que ha llevado a los más altos reconocimientos jamás alcanzados por la vinífera. Buscó el enólogo las raíces más profundas de la casta autóctona y lo hizo donde a nadie se le había ocurrido: en la periferia de la zona de cultivo.

Encontró viejas rastreros de viticultores que milagrosamente se resistieron el descepe y que mantenían un cultivo tradicional de las mismas. Sobre el compromiso de compra de la uva los técnicos de la bodega impusieron los criterios sobre la labor en el campo en esas cinco hectáreas, una y media en Gusendos en una pieza y el resto en Santas Martas en cinco pequeñas parcelas, y con esa vendimia Bodegas y Viñedos Los Oteros elaboraba anualmente algo más de veinte mil botellas inicialmente acreditadas por la denominación de origen y ahora, ya como vino de la tierra, fuera de esa servidumbre que condicionaba y encarecía enormemente los procesos sin justificación para ello.

De la primera vendimia salió un rosado —este año no se elaboró por razones logísticas pero volverá a estar en el mercado con la vendimia 2012— que causó sensación. A ese se sumó un tinto de larga crianza —15 meses en roble francés (2.000 botellas del 2007; 15.00 euros en tienda)— y, ya hace dos años, un tinto barrica con diez meses en roble francés y americano.

Cierra ahora la oferta de la bodega a partir de esta variedad con este segundo tinto, que se presenta con una apariencia muy similar a la del primero y amparado, como los otros dos, por el peculiarísimo sello de Charco Las Ánimas-CLAN, en referencia al paraje del que proceden algunas de las uvas que aportan sabor, estructura y personalidad.

La amplia cobertura comercial de la matriz lo lleva a muchos y muy variados mercados, pese a que la producción es escasa por la limitación de la materia prima que se procesa en esa bodega aneja a las instalaciones principales de Estefanía SL-Tilenus en el Bierzo.

Definitivamente asumida la actividad en el sur de la provincia como complemento de la que se realiza en el Bierzo, el desarrollo del proyecto no va a ir más allá. No tiene mucho sentido en los tiempos que corren y porque los objetivos marcados inicialmente en torno al vino ya están sobradamente cumplidos.

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