M1. La ‘locura’… del 78

BMW en la sexagésimo cuarta muestra parisina del automóvil. El M1 rompió moldes en los catálogos de la Bayerische. Firmado por Giorgio Giugiaro a ‘ras de suelo’: 277 CV y 260 por hora de punta. El único BMW de producción en serie con motor central trasero. Construido a mano, entre 1978 y 1981, por la división Motorsport.

JAVIER F. ZARDÓN

La estrella… llegó de blanco. En el otoño de 1978, abría sus puertas el Salón del Automóvil de París… y también los ojos de un montón de aficionados a los coches deportivos, que ‘asaltaban’ en tropel el stand de la ‘BMW Motorsport GmbH’…

Incógnita desvelada. Admirar el nuevo modelo de la Bayerische: una especie de ‘zapatilla’, extremadamente dinámica, también extremadamente baja que, al primer golpe de vista, dejaba también extremadamente clara la filosofía deportiva del fabricante germano, el —entonces— deportivo alemán más rápido en la carretera: M1, poco más de un metro de altura (1,14 metros… para ser ‘teutónicamente exactos’) para, merced a sus 277 CV (otra ‘locura’ entonces), superar los 260 por hora de punta…

«Todo el mundo se agolpa alrededor del nuevo deportivo de BMW con motor central» (titulaba la prensa de la época).

«La lista de pedidos es mayor que las expectativas más optimistas»…

El atemporal diseño, ‘dibujado’ por el italiano Giugiaro, además de una gran tradición en el deporte del motor, acabó por convertir al M1 en «la herencia de la compañía».

Inspirado en el prototipo BMW Turbo de 1972, el fabricante alemán confiaría originariamente en Lamborghini para elaborar los detalles de un chasis, montaje de prototipos y hasta para la fabricación del coche; lamentablemente, tras siete unidades construidas, la crítica situación financiera de Lamborghini llevaría a BMW a retomar (abril de 1978) el control del proyecto de diseño italiano, basado en el Turbo ‘alas de gaviota’ fruto, en 1972, del estilista de BMW Paul Bracq, sobre cuyas redondeadas líneas trabajaría Giugioaro… hasta crear el perfil del M1, con sus peculiares aristas y ‘rasgadas’ esquinas.

De hecho, Brack y Giugiaro ya habían colaborado en la creación del BMW Serie 6 Coupé aunque, en ‘contrapartida’, el motor de 6 cilindros en línea, resultó ser una ‘obra maestra’ de Munich, mientras la transmisión se diseñó para dominar los retos de los circuitos y cumplir con los requisitos de homologación como coche ‘de calle’, convertida en el más veloz deportivo alemán del momento. Incluso con ‘incursiones’ motorísticas en la F1 (490 CV), mientras la turbocompresión aumentó la potencia a 850-950 CV (Grupo 5).

Y no sólo… en 1979, Andy Warhol, ídolo del ‘pop art’, decoró el M1 para correr en Le Mans; ‘aquel’ célebre «nº 76», que terminó sexto al término de las 24 Heures… «El coche es mejor que el arte», se dijo a sí mismo Warhol.

Como diez años antes el BMW 2800 CS, también el M1 entraba en la era de los ‘grandes coupés’; un par de modelos que representaron definitivamente su época, en la carretera y en el circuito.

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