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Pintar la naturaleza con un ratón

El fotógrafo y pintor leonés José María Marbán expone en el CLA de la Diputación.

 

El artista y fotógrafo leonés José María Marbán, que expone ‘Four Rooms’ en el palacete de Independencia. - cuevas

marcelino cuevas | león
13/05/2013

José María Marbán es un artista leonés que sobrevive en el exilio vallisoletano jugando con el agua. Dice que desde pequeño le gustaba jugar con el líquido elemento y, ya de mayor, decidió que bien podría ser su gran disculpa para hacer un serio ejercicio plástico sobre la naturaleza.

En la exposición que puede verse en el Centro Leonés de Arte, de la Diputación, Marbán presenta una impresionante serie de trabajos que se mantienen en el filo de la navaja, en los que no se decide a inclinarse definitivamente hacia la pintura o la fotografía. Él se siente pintor, aunque sus elementos de trabajo sean la cámara fotográfica y el ratón del ordenador.

La muestra la ha titulado Four Rooms y en ella se pueden disfrutar espectaculares cuadros realizados desde el año 2005 al momento actual. «Está toda ella basada -explica- en la captura, en el secuestro de la naturaleza, en mi visión particular del entorno natural. Naturalmente es una visión subjetiva realizada a través del objetivo fotográfico y matizada con una acción que podríamos denominar pintura sin pintura. En la exposición hay dos grandes bloques. Uno que es la representación de la naturaleza tan cual con escasa intervención en el estudio. Y otra en la que nos sumergimos en el agua, en el agua de los arroyos, de las olas, en el agua que salta, que estalla, que se precipita, que se mueve, que se rompe… en la que hay distintos grados de intervención posterior. Finalmente hay un epílogo en el que ofrezco una muestra del que será mi próximo camino, en el que estoy trabajando actualmente».

Es interesante resaltar el interés de esta última etapa de Marbán, en ella intenta reflejar ese espacio muerto, esa zona fronteriza que existe entre el entorno urbano y la naturaleza. Es el territorio marginado que habitan precisamente los marginados y en el que el artista se encuentra con los restos, con los desperdicios, con la peor de la contaminación, con la franja que separa los pueblos y las ciudades de la naturaleza limpia y sin contaminar.

Lugares fronterizos

«Es -comenta- el terminal city, el extrarradio de las ciudades. Estás imágenes están basadas en las huellas que consciente o inconscientemente dejamos abandonadas en esos cinturones fronterizos».

El autor confiesa que muchos de sus trabajos, después de pasar por el tamiz del ordenador, han perdido mucho de realidad para convertirse en ficción. Han dejado de ser fotografía pura y dura para trastocarse en pintura con un importante concepto de abstracción. «El hecho de que en ningún momento haya empleado el pincel tradicional, no quiere decir que esas obras dejen de ser pintura. Yo creo que el hábito no hace al monje, o sea, el instrumento empleado no es el que determina lo que es y lo que no es pintura». Y esto lo dice un hombre que en su momento se dedicó a la pintura tradicional, en la que estuvo más de veinte años. «Aunque -comenta- últimamente he cambiado los lienzos y los pinceles, por el ratón y la impresión digital y creo que he ganado con el cambio».