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Al descender los acuíferos aflora agua contaminada en varios pueblos leoneses

 

m. romero | león
04/08/2012

«No se sabe cómo afecta la sequía al volumen de recarga. Pero, sobre todo, en verano, al aumentar las extracciones de agua, los acuíferos se resienten y la calidad del agua, también», explica una de las expertas del Instituto Geominero en Salamanca, donde se concentran los datos hidrogeológicos del noroeste. «Pero eso pasa en León y en todos los sitios», apostilla. En efecto, este reputado centro desconoce la evolución de las aguas subterráneas que discurren por el territorio de León y si su volumen ha disminuido o no con los años. Pero la explicación de la especialista pone de manifiesto la principal causa de la contaminación que padecen los acuíferos y manantiales destinados a consumo humano en León, como es la concentración de metales y otros componentes nocivos como consecuencia del descenso en los niveles de agua.

Según los datos manejados por la Dirección General de Salud Pública de Castilla y León, la detección de parámetros que pueden producir riesgos para la salud humana no es algo tan infrecuente como se puede esperar. En lo que va de año, el agua de poblaciones del entorno de Villamanín ha sido calificada como «no apta» para el consumo y con efectos adversos sobre la salud de la población. El año pasado, la misma situación se reprodujo en las localidades de La Vega de Robledo, Posadina, Mancilleros, Sotillos de Sabero y Sena de Luna. Lo más frecuente, según la misma fuente, fue el hallazgo de metales pesados, como el arsénico, la concentración de nitratos derivada de labores agrícolas y la determinación de bacterias coliformes. Lo que tan sólo era una advertencia hace unos años en el área del Páramo, como eran los nitratos, actualmente se está convirtiendo en un quebradero de cabeza, sobre todo para los gestores locales, últimos responsables de la calidad del agua para consumo humano. Fuentes del Servicio Territorial de Sanidad en León garantizaron que todos los incumplimientos «ya están solventados».

Además de estas poblaciones, las más críticas de León en cuanto a peligrosidad de sus aguas, las autoridades sanitarias también emitieron otros 52 boletines calificando el agua de otras tantas poblaciones como «no apta para el consumo humano». En este caso no hay listado, pero la falta de cloración o desinfección fue el principal motivo de la contaminación. En lo que va de año se han producido quince casos de este tipo. León tiene 644 zonas de abastecimiento, una cifra que triplica a provincias como Valladolid y duplica a otras como Palancia o Salamanca.