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Alfaem cambió sus vidas

Los programas y centros de Alfaem Salud Mental León suman más de 1.700 intervenciones en lo que va de año y emplean a 101 personas.

 

Miembros de Alfaem. - DL

22/11/2017

ana gaitero | león

Baluarte de la reforma psiquiátrica en León y referente nacional del trabajo con personas con problemas de salud mental. La Asociación Leonesa de Familiares, Amigos y Enfermos Mentales (Alfaem) fue la tabla de salvación a la que hace 25 años se agarraron muchas personas que de la noche a la mañana no tenían a dónde ir.

«Nos escribieron en Navidad y nos dijeron que no se hacían cargo de los gastos y no admitían más pacientes en Santa Isabel», recuerda Ascensión Sedano, la presidenta. La reforma psiquiátrica comenzó de forma traumática. Sin apenas dispositivos públicos y redes de apoyo.

Un cuarto de siglo después, los programas y centros de Alfaem Salud Mental León —todo ha cambiado, también el lenguaje— suman más de 1.700 personas y hay 23 en lista de espera. Un equipo de 101 profesionales, de los cuales una cuarta son personas afectadas que trabajan en el centro especial de empleo, sostiene este proyecto con ayudas públicas y privadas, además de las aportaciones de usuarios y usuarias.

Por su labor y trayectoria en la provincia de León con las personas con problemas de salud mental, Alfaem recibe hoy el XII Premio Diario de León al Desarrollo Social y los Valores Humanos en un acto al que asistirá el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, y que se celebra a partir de las 19.30 horas en el Hostal de San Marcos.

La mayoría de las personas que están en Alfaem son usuarias de varios dispositivos y programas. Es el caso de Goyo, que vive en la residencia de Alfaem desde septiembre y acude al taller ocupacional desde hace «tres años y dos meses», precisa. La carpintería ha sido su vida hasta que la enfermedad no le dejó mantener su propia empresa y en el taller se ha convertido en un asesor de lujo.

Ahora están haciendo los ramos leoneses de Navidad. Dice Goyo que «los pequeños hay que lijarlos a mano. El disco es de 92 y tenía que ser de 48 dientes», comenta con total seguridad. Y añade: «Yo voy sacando las cuñas y otro compañero las arma», explica.

También participa en los programas de autonomía personal. Va a pádel, petanca y los martes se desplaza a Astorga a jugar con el equipo Mentegoles de Alfaem. Lo que más le gusta de la residencia es «la calefacción y los amigos», confiesa. Ángel, Adolfo, Camino... Son nuevas caras en la vida de este hombre de 55 años que ha viajado a la Amazonía y a la Selva Negra alemana para acariciar in situ los árboles que luego usaba en el taller. «Iba con el billete de avión abierto. No sabía cuándo volvía...», comenta.

La familia de Goyo ha visto la luz después de muchos años. «Al principio no quería reconocer la situación ni ir al psiquiatra», explican sus hermanas. Un accidente le obligó a aceptar la realidad. Charo y Laura conocían por sus trabajos la labor de Alfaem. «Fuimos a hablar con Rosa, la gerente, y Goyo vino con nosotras, no contábamos con que nos fuera a acompañar. Cuando vio el taller de carpintería se le abrió el mundo», explican.

Goyo, usuario del centro ocupacional y de la residencia, con sus hermanas Laura y Charo, son un paradigma de la labor de Alfaem. RAMIRO.

Y a la familia también. «Fue un alivio y una liberación porque estábamos pendientes día y noche de él. Goyo ha mejorado mucho. Ha sido un cambio abismal», añaden. Ha pasado de estar solo a tener un grupo de amistades en la residencia y en el centro ocupacional: «Antes se acostaba vestido, se levantaba a las cuatro de la madrugada y andaba llevando maderas al taller. Los vecinos también han tenido mucha paciencia», comentan las hermanas. El control de la medicación también ha producido sus efectos positivos.

La histora de Goyo representa a la de muchas personas con enfermedad mental y los servicios de Alfaem Salud Mental León son la pata social del nuevo modelo de psiquiatría comunitaria y atención sociosanitaria. Cuando se inició la reforma de Santa Isabel nadie quería a sus pacientes. Hasta que un grupo de familias, animadas por los profesionales del psiquiátrico, empezaron a reclamar que se pusiera en práctica lo que la Juna tenía escrito en el papel.

Un residente realiza manualidades. RAMIRO.
Una mujer en el taller de manipulados. RAMIRO.
Kaoma, el más joven del centro especial de empleo. RAMIRO.
Aprendiendo a cocinar. RAMIRO.

Alfaem pasó de ser un paño de lágrimas y un colchón para parar la desesperación a tejer una red de servicios profesionalizados que ahora cuenta con alojamientos alternativos —pisos supervisados e independientes, además del centro residencial—, el taller ocupacional y el centro especial de empleo La Senda y numerosos programas de promoción de la autonomía personal y sensibilización social.

Alfaem Salud Mental León es agente activo en la comisión provincial sociosanitaria donde se decide sobre los dispositivos adecuados que necesita en cada momento una persona con enfermedad mental, en total coordinación con los equipos sanitarios de salud mental, explica la gerente, Rosa María Conde.

La senda, lo primero

El centro ocupacional La Senda fue el primer servicio que se puso en marcha en Alfaem. Un total de 87 personas sin posibilidades, a priori, de incorporarse al mundo laboral debido a la discapacidad por enfermedad mental realizan talleres de costura, carpintería y montaje, así como actividades para entrenar la autonomía personal y la promoción de la vida activa.

El centro ocupacional y el centro especial de empleo están en en San Cayetano, en el antiguo pabellón San José y en plena remodelación para adaptar el espacio y darle accesibilidad y funcionalidad. Son cuatro plantas cedidas por la Diputación provincial y unos 1.600 metros cuadrados, cuando se complete la obra.

A la puerta del edificio es habitual encontrarse a usuarios que salen a fumar. El horario habitual es de 9 a 5 y hay comedor. Se alternan las actividades manuales con los talleres cognitivos, dinámicas de grupo y uso de nuevas tecnologías. Ahora están en plena producción de elementos decorativos navideños. El ramo leonés se convirtió en uno de los emblemas de Alfaem en la sociedad leonesa. Aquí también se innova y ahora confeccionan ramos navideños de tela y madera.

No es sólo entretenimiento, forma parte del proyecto de vida que se trabaja con cada persona que entra en Alfaem. «En el proyecto de vida se reflejan los deseos y las expectativas de cada usuario», explica Eva González Mauriz, directora del área ocupacional y laboral.

La atención de las personas con problemas de salud mental ha cambiado radicalmente. «Antes adaptábamos las personas a los servicios, ahora aprendemos de las personas lo que quieren recibir. Los pacientes son protagonistas de su vida», explica Natalia Palencia, psicóloga del centro residencial.

El proyecto de vida contempla las capacidades, necesidades, apoyos y metas de cada persona y abarca desde las relaciones interpersonales hata el desarrollo personal y el bienestar material, los hábitos de salud y el uso de los recursos sanitarios.

El objetivo es que las personas disfruten del máximo de autonomía y ejerzan sus derechos como ciudadanos y ciudadanas. De esta nueva filosofía de trabajo y de la participación activa de las personas afectadas en la asociación ha surgido el Comité Pro Salud Mental en Primera Persona de Alfaem, que preside Rosa María Álvarez, de Astorga. «Somos un grupo de personas comprometidas en construir herramientas, espacios y alternativas para afrontar el tratamiento psíquico desde lo colectivo», explica.

El reto del alojamiento

José Manuel convive con otras tres personas (Javi, Susana y Toñi) en un piso supervisado y acude al centro de día, donde monta bisagras en el taller de manipulado. En el piso, esta semana le toca limpiar los baños y dentro de dos se ocupará de la compra con su amigo Javi. Por las tardes, lo que más le gusta es salir a tomar un café y visitar a su hermano. José Manuel apenas oía hasta que le operaron en Salamanca y la colocaron un implante.

En el taller de costura de La Senda. RAMIRO.
José Manuel oye mejor desde que se operó. RAMIRO.
Trabajadores del centro especial de empleo. RAMIRO.

El reto del alojamiento fue otro de los objetivos de Alfaem desde su nacimiento. Las residencias privadas fueron el primer recurso al que tuvieron que recurrir en aquellos «duros y difíciles comienzos», como recuerda la presidenta, Ascensión Sedano Prieto.

Actualmente, hay 33 personas que conviven en viviendas supervisadas en León, con 11 en lista de espera. Otras 17 residen en las viviendas supervisadas de Ponferrada. A Luis le cambió con la vida con Alfaem hace 16 años. «En el pueblo trabajaba las tierras y el ganado, pero nunca me gustó», explica. Estrenó los primeros pisos supervisados en 2005 y ahora está en la vivienda independiente con otros compañeros. «Aprendí a cocinar, planchar, hacer la compra y ahora somos más autónomos, nos valemos por nosotros mismos y no tenemos tanta supervisión. Vamos dos a la compra, administramos nuestro dinero», explica.

Empezó en el taller ocupacional y ahora es el veterano del área de manipulados del centro especial de empleo. El más joven en Kaoma, un chico de 25 años que llegó derivado por el centro de rehabilitación de Santa Isabel. «Me dijo el psiquiatra que podía volver a trabajar y llevó aquí hace dos años y cuatro meses», comenta.

Era domador de caballos, pero debutó con la enfermedad y su mundo se vino abajo. «Sufrí un desajuste, me encerré y se me nubló el horizonte», confiesa. Después de pasar seis meses con medicación fue ingresado en el Hospital de León y desde ahí hizo el recorrido sanitario para los pacientes agudos: hospital de día y rehabilitación.

Después llegó a Alfaem. Ahora su objetivo es poder salir de la vivienda supervisada y normalizar su vida: «Aquí tengo techo y comida, también un sueldo, pero aspiro a más. Quiero encontrar un trabajo fuera de aquí, tener una pareja...».

Antes, a los enfermos mentales se les ocultaba o arrastraban el estigma en sus pueblos y casas. Ahora son parte activa en todas las decisiones de su vida cotidiana, incluso con las personas que están legalmente incapacitadas, y también se responsabilizan del tratamiento en la medida de sus posibilidades.

Alfaem ocupa ese espacio que durante muchos años estuvo vacío en el que confluyen los aspectos sanitarios y sociales de la enfermedad mental. Los pacientes lo expresan con sus palabras: «Es un espacio de felicidad y armonía», afirma Olga. Para Fernando, Alfaem significa «apoyo y entretenimiento». Para Antonio es «un lugar de encuentro y convivencia». Adolfo dice que en Alfaem ha encontrado amigos nuevos , hace deporte y vive el día a día sin más. Esther destaca de su experiencia con la asociación la «amistad y el amor», «un lugar para superar las dificultades y las cosas que fallan». Para Gabi, que ahora está muy animado con el equipo de pádel, Alfaem significa «relajación». Charo, la voz más famosa de Radio Gaga, que inauguró el programa en la residencia, cuenta que aquí empezó «una nueva vida».

Al final, Esther se anima a contar que ganó un concurso de relatos con sobre Un muñeco de nieve que no era real. Y es que ahora las personas con problemas de salud mental también ayudan a romper las barreras y muestran a la sociedad que «somos como tú».

El centro especial de empleo

Personas del centro residencial hacen ejercicio.

El centro especial de empleo de Alfaem se crea en 2004 y en abril de 2006 se contrata a las primeras tres personas discapacitadas por enfermedad mental. Ahora son 24 personas en los servicios de limpieza del centro residencial (5), en la delegación de Astorga (1), en limpieza para el centro ocupacional La Senda, Feclem, sede de Alfaem, Frimagás, CGT y viviendas supervisadas (3), 1 recepcionista en Alfaem, 1 recepcionista y limpiadora en Ponferrada, 3 recepcionistas en la residencia, 2 en el huerto terapéutico de Ponferrada, 7 en el centro La Senda y 1 en lavandería.

Itinerarios de inserción laboral

La inserción sociolaboral es un reto en Alfaem Salud Mental León. Los itinerarios personalizados para personas con discapacidad por problemas de salud mental llegan este año a 46 personas, de los cuales 28 son hombres y 18 mujeres. Diez han hecho prácticas en el centro especial de empleo La Senda del grupo Alfaem y uno en Bricodepot. La alegría llega con los contratos: 17 personas entraron a trabajar en centros especiales de empleo y 4 en empresas ordinarias. En Ponferrada trabajaron con 33 usuarios (19 hombres y 14 mujeres) con el resultado de dos períodos de prácticas en Lavibier y 20 contrataciones (13 en centros especiales de empleo y 7 en empresas ordinarias).

La juventud en el punto de mira

Alfaem realiza programas de sensibilización en los centros educativos (Mentalízate, Descubre y Salud Mental) sobre todo para concienciar sobre las repercusiones del consumo de tóxicos. También quieren dar a conocer lo que supone sufrir una enfermedad mental. En los programas de inserción sociolaboral, se trabaja específicamente con jóvenes que tienen más de un 33% de discapacidad por enfermedad mental con el programa de itinerarios personalizados. Este año han participado 43 personas, de las cuales 29 son hombres y 14 mujeres y se han conseguido 13 contratos de trabajo, siete en centros especiales de empleo y seis en empresas ordinarias.

Un lugar para vivir

Eva González, directora del área ocupacional y Adolfo. RAMIRO.

El centro residencial de Alfaem es el alojamiento pensado para personas con un grado de afectación mayor por la enfermedad mental. Tras el bache de la crisis y cuatro millones de inversión, se inauguró en marzo, aunque lleva un año y cuatro meses en funcionamiento. Cuenta con 43 plazas. El tratamiento individualizado y personalizado es la máxima: «Muchos tienen el mismo diagnóstico, pero cada persona tiene una forma de llevarlo», explica la psicóloga. Trabajan la conciencia de enfermedad, pintan, hacen ejercicio y excursiones, talleres de vida independiente. Desarrollar su autonomía al máximo es el objetivo.


   
2 Comentarios
02

Por un peatón por León 12:49 - 22.11.2017

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"gente pequeña" y sin medios, que lo cambia TODO. ¿LOCOS?

01

Por Ricardo 10:43 - 22.11.2017

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