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La Casa de las Gentes


21/06/2010

 

Con viento fresco JOSÉ A. BALBOA DE PAZ

El problema del mundo rural no es sólo la cantidad de su demografía sino la calidad de sus gentes. Durante siglos, la mayoría de los pueblos y aldeas del Bierzo, incluso de León, apenas superaban los cincuenta vecinos (200 habitantes), pero era una poblac ión equilibrada con niños, jóvenes, adultos y algunos viejos, todos ellos capaces de sostener una economía suficiente para su subsistencia: había labradores, ganaderos, algún herrero, tejedores, el cura. El siglo XX rompió aquel precario equilibrio, en la primera mitad por un crecimiento excesivo que, en los años cuarenta y cincuenta, llenó los pueblos de gente que, en muchos casos, deterioraron gravemente sus condiciones de vida. Luego, tras el Plan de Estabilización de 1959, comenzó el declive de ese mundo, el éxodo rural, la emigración y la despoblación de buena parte de los pueblos y aldeas. Tras ello vino el envejecimiento de la población, la falta de niños e incluso de brazos para el trabajo, con lo que se abandonaron muchas de las actividades tradicionales.

La crisis del mundo rural no es un proceso exclusivo de nuestra provincia ni siquiera de nuestro país. Hace unos días se daba la noticia de que, en este momento, la mitad de la población del mundo vive ya en grandes ciudades; es por tanto urbana. Este proceso que, hace miles de años, se inició en Sumer, en Mesopotamia, es ya un hecho irreversible. Sólo las ciudades garantizan hoy los servicios que demandan los ciudadanos en materia de educación, sanidad y trabajo. Incluso una situación de estrés como la que vivimos en las ciudades, no cambia las cosas: no hay ningún movimiento de regreso al campo o a una vida más en contacto con la naturaleza, como el movimiento hippy de los años sesenta. Los pueblos son atractivos por su riqueza paisajística, por la arquitectura tradicional y sobre todo por la tranquilidad horaciana de su vida, pero no todos podemos vivir en ellos, aunque si podemos pasar alguna temporada de vacaciones.

El proyecto de Casa de las Gentes del ayuntamiento de Balboa es un buen ejemplo de los males del mundo rural y sus posibles remedios. El edificio, inaugurado hace unos días, era un antiguo pabellón de deportes construidos hace algunos años. Como tantas cosas, tal pabellón llego tarde: ya no había niños ni jóvenes que pudieran utilizarlo, pues la población del municipio, con numerosos pueblos, apenas supera ahora los quinientos habitantes. Con buen criterio, su alcalde, José Manuel Monteserín, decidió transformarlo en un edificio emblemático para la zona que, con los restos del castillo y la iglesia de Santa Marina, fuera un atractivo más del valle, y revindicar desde él el mundo rural. Creo que lo primero lo ha conseguido, pues el edificio ha sido transformado y remodelado con gusto y acierto no en una Casa de la Cultura más, sino en un espacio singular, casi en una verdadera joya de arte, salida de la inspiración y el esfuerzo del artista local Domingo González y sus colaboradores.

¿Tiene sentido la fuerte inversión realizada en esta Casa de las Gentes? Creo que sí, a tenor del emotivo e impecable discurso reivindicativo que sobre el mundo rural, sus dificultades y sus esperanzas, desgranó Monteserín. Sin duda hay que reorganizar el territorio, modificar los actuales ayuntamientos, fusionar muchos de ellos; pero los pueblos se morirán si no se regeneran demográficamente. Esta regeneración no es una cuestión voluntarista, hay que poner los medios: sólo regresarán algunos jóvenes si hay actividades económicas que generen empleo, si hay servicios educativos y sanitarios, al menos en las cercanías.

La Casa de las Gentes puede ser un revulsivo para el turismo de Balboa y, como decía Monteserín con razón, de todo el Bierzo Oeste. En l os pueblos están las raíces de nuestra cultura, que no hay que perder. No todos podemos regresar a ese mundo pero si deberíamos lograr que lo pudieran hacer algunos, que lo mantengan y conserven, pero no lo harán si no hay recursos de los q ue vivir con dignidad. La Casa de las Gentes es uno de esos recursos.

 

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