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LEÓN ■ JUSTICIA

«El juzgado ordenó que me devolvieran a mi hijo en 48 horas y han pasado 2 años»

Una mujer que no ve a su hijo desde que lo llevó su padre de vacaciones en 2015, pese a la orden judicial, pierde ahora la custodia

 

«Confié en la Justicia, y me ha dado la espalda», afirma esta mujer que no ha recuperado a su hijo pese a las órdenes judiciales y ahora pierde la custodia. F. OTERO PERANDONES -

26/11/2017

ana gaitero | león

A Juana Rivas le obligaron a entregar a sus hijos a un padre que ella acusa de maltratador. Pero en León, a un padre que le ordenan devolver a su hijo a la madre tras unas vacaciones, desobedece, pasan dos años y convierte la situación de hecho en un derecho para reclamar la custodia de su hijo.

Esta es la historia de Ana, una madre que se despidió de su hijo en el verano de 2015 cuando se fue de vacaciones con el padre y no ha vuelto a tener un encuentro con él. Es la historia de una mujer víctima de violencia de género que confió en la Justicia. Cuando aquel mes de agosto el menor no regresó de las vacaciones estipuladas con el padre, solicitó por burofax el cumplimiento del régimen de visitas, puso una demanda civil y otra penal.

Pleitos tengas y los ganes, decía una antigua maldición. Ana es una de sus víctimas. El Juzgado de Instrucción número 4 de León le dio la razón Ana y en octubre dictó orden de ejecución para que el padre «en el plazo de dos días proceda a dar cumplimiento al régimen de visitas y vacaciones establecido en la sentencia». El hombre recurrió, pero nuevamente, la jueza da la razón a la madre. En febrero de 2016, el mismo juzgado dicta un nuevo auto para que «en el plazo improrrogable de 48 horas» entregue el menor a la madre». El auto de la jueza de instrucción número 4 de León subraya el «expreso apercibimiento en su defecto de incurrir en responsabilidad penal, multas coerctivas a razón de 50 euros, pudiendo de oficio modificarse el régimen de guarda y custodia e incluso las visitas».

Pero nada de esto sucedió. Ninguna de las órdenes y amenazas judiciales se han ejecutado. Ni se ha hecho efectivo el apercibimiento de responsabilidad penal y la amenaza de la multa económica quedó en agua de borrajas. Tampoco se modificó de oficio el régimen de visitas. Dos años y tres meses después, no sólo se han incumplido los mandamientos judiciales sino que la situación de hecho provocada por el padre se da por buena, aunque arbitraria.

La mujer sigue sin ver al menor después de aquellas vacaciones y este verano recibió un nuevo varapalo. El mismo juzgado le retira la custodia del menor, el disfrute del hogar y le impone el pago de una pensión de 100 euros mensuales.

«La Justicia me ha dado la espalda», afirma la mujer que desde hace dos años vive con la pesadilla de levantarse por las mañanas y vivir un día más sin ver a su hijo, con pocas esperanzas de recuperar la relación. «La primera vez que intenté reencontrarme con él ni siquiera se quiso subir al coche», relata.

Ana recibe asistencia psicológica en la Fundación Isadora Duncan. Y tiene varios frentes judiciales abiertos. Está pendiente de que se celebre un juicio por incumplimiento de los derechos y deberes familiares, tras acordar la Audiencia Provincial de León reabrir el caso, que archivó el juzgado de instrucción.

También tienen que responderle acerca de la reclamación judicial por el impago de la pensión alimenticia de su hijo durante 28 meses —el equivalente a 13.000 euros— , pues el padre no cumplió con sus obligaciones pecuniarias desde 2011 hasta 2015, cuando el menor se fue de vacaciones con él.

Por último, hay un tercer procedimiento por desobediencia que dimana del incumplimiento del auto de ejecución que obligaba a devolver al menor a su madre en el plazo de 48 horas.

La historia se remonta a 2006, cuando la mujer denunció al hombre por malos tratos y se produjo la separación de la pareja. El hombre fue condenado a 4 meses de prisión. Como medida alternativa a la privación de libertad, tuvo opción de hacer un curso de rehabilitación para hombres condenados por violencia de género.

También se impone una orden de alejamiento de la mujer de 1 año y 5 meses. En 2008, el fiscal pidió la ejecución de la medida de prisión ante el incumplimiento de la medida alternativa. «No es consciente de haber cometido delito alguno, así que no puede haber rehabilitación», argumentó el fiscal. El hombre recurrió y finalmente accedió a realizar el curso.

Paralelamente se estipuló un régimen de visitas y de pensión alimenticia. La mujer tenía derecho al domicilio conyugal junto con el hijo. El hombre pagaba la pensión y el régimen de visitas se cumplía cada 15 días, aunque las situaciones conflictivas se repetían.

Sin embargo, a partir de 2011 deja de pagar la pensión alimenticia y solicita la custodia del menor después de unas vacaciones de verano. «El niño volvió diciendo que prefería tirarse por un balcón antes de verme». La juez no sólo no le dio la custodia, sino que le impuso visitas supervisadas durante tres meses en Aprome. «Consideró que este cambio no era normal y que el padre estaba ejerciendo una mala influencia», alega la mujer.

Asimismo, se estipuló que el régimen normal de visitas se reanudaría en función de los informes de Aprome y de su acreditación para no traspasar al menor sus problemas. Las visitas supervisadas se prorrogan dos meses más ante el fracaso de los objetivos.

Como la situación no cambia de rumbo, el siguiente paso lo da el fiscal, que, a la vista de los informes de Aprome, decide solicitar de oficio la suspensión del régimen de visitas. «En esta etapa el niño se niega a ir con su padre. Vamos a Aprome cada 15 días y volvemos a casa», explica la madre.

«El niño confiesa que su padre le somete a presiones: le anima a desobedecerme, le chantajea emocionalmente si me muestra afecto o dice que me quiere y le reprocha que no hace nada por él pese a todo lo que lucha por él».

El padre contó con el apoyo del grupo de SOS Papá y custodia compartida. «Cada vez que íbamos a Aprome se presentaban allí con pancartas delante de los coches de la policía. A mí me denuncia cada 15 días por incumplimiento de las visitas y hay semanas que tengo hasta dos juicios», añade la mujer.

Fue absuelta varias veces y en otras ocasiones le impusieron multas que tuvo que afrontar puntualmente. «Después de que la Fiscalía pidiera la suspensión de las visitas, la juez dejó el caso en manos del equipo psicosocial», añade.

El resultado fue que las visitas paterno filiales no sólo no se suspendieron, sino que se reanudan sin ninguna supervisión. «A pesar de que dicen en el informe que la actitud desafiante del padre persisten, valoran que los tres últimos encuentros en Aprome han discurrido con normalidad», apostilla.Bajo este argumento la jueza determinó las visitas en un entorno normalizado y autónomo.

Salir del régimen de visitas supervisadas permitía que durante las mismas el niño pudiera practicar deporte, hacer los deberes y otras tareas, señalaron los expertos. Así llega el verano de 2015 y el turno de vacaciones correspondiente al padre. Todo habrúa transcurrido de forma normal si en septiembre el niño hubiera retornado al hogar de convivencia habitual con su madre.

No fue así. «El padre no devuelve al niño y desobedece tres órdenes de entrega por lo civil», añade. La denuncia penal por sustracción de menores fue archivada en base a que el 21 de junio de 2015 se despenaliza el retraso en el cumplimiento del régimen de visitas.

El archivo de la causa penal por sustracción de menores fue recurrido por el abogado de la mujer en la Audiencia Provincial de León. El tribunal acordó reabrirlo y ahora está pendiente de señalamiento de juicio por un delito contra los derechos y deberes familiares.

Después de dos años largos arrastrando diariamente la pesadilla, el mazazo para Ana no pudo ser más fuerte cuando este verano se encontró en la sala del mismo juzgado que había dictado la entrega del menor en 48 horas porque su exmarido reclamaba la custodia del menor.

«Yo no pude hablar y a mi abogada la interrumpieron cuando quiso hacerle preguntas sobre las razones por las que ha tenido visitas supervisadas. La juez la corta y le dice que eso pasó hace mucho tiempo», alega.

El resultado es que ahora el padre tiene la custodia del menor y a ella se le impone un régimen de visitas que no se cumple, además del pago de una pensión de 100 euros mensuales. «Durante todo este tiempo no he tenido relación con mi hijo, sólo mensajes lapidarios. Hasta recibí un video el día de la madre sobre las mujeres que no aceptan la custodia compartida», lamenta.

«Dicen que nada me impide ver a mi hijo, pero el niño no quiere acercarse a mí y el padre dice que si no lo veo es porque no quiero, que pasa todos los días en su coche de camino al cole y vuelta por la puerta de mi casa», apostilla.

Lo que más le duele a Ana es que al final ha sido ella la juzgada y condenada, no ya judicialmente sino moralmente. La jueza reconoce que la forma en que el hijo ha llegado a convivir con el padre es una «situación de hecho, arbitraria evidentemente», pero acusa a la madre de haberla «consentido parcialmente, de hecho no ha mostrado interés suficiente en tener contacto con su hijo o fomentar una normalización de la relación con su hijo».

La madre no entiende que la jueza no haya valorado por qué el menor ha roto relaciones con ella y con toda su familia desde que se fue de vacaciones con su padre. «Eso no se produce por arte de magia», alega.

Le duele también que la profecía de su exmarido cuando se fue de casa se haya cumplido: «Me dijo que acabaría arruinándome y que no habría ningún juez en León que me diese la custodia del niño», rememora. «Me ha arruinado económica y psicológicamente: llevo un año en tratamiento con una psicóloga que me ha ayudado a mantenerme en pie. He tenido que cerrar mi negocio y he perdido a mi hijo».

Esta es la historia de Ana. Una mujer de León que aún espera que se haga justicia.


   
4 Comentarios
04

Por Sinleydelembudo 19:36 - 27.11.2017

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Vaya, pues yo los casos que conozco son todo lo contrario. Padres responsables y pacíficos, victimas de sus ex-mujeres por odio manifiesto, que no pueden ver a sus hijos después de todo tipo de perrerias judiciales en las que les han acusado falsamente de todo y que la justicia no ha sido capaz de solucionar nada. La famosa asociación debería de tener cuidado con muchas de las mujeres a las que asesora, ya que denuncian de forma falsa, perjudicando a las mujeres que realmente sufren el maltrato machista. No todo vale en este asunto.

03

Por maripili987 16:34 - 27.11.2017

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¿No dicen que es mejor denunciar? esta mujer ha seguido uno a uno los cauces de la justicia y ésta le ha pagado dándole la espalda y olvidándose de ejecutar todas y cada una de las sentencias que dictó. Así nos va en este país. Y lo peor de todo que sea una mujer la titular del juzgado que ha obrado tan mal y con tanta pasimonia. Mi felicitación a la periodista por el artículo tan correcto y bien explicado.

02

Por La rana en la charca 15:04 - 27.11.2017

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Pues no ha sido el caso mas escandaloso de la justicia en Leon...... lo que ocurre es que las mujeres se callan cuando les maltratan sus parejas y se callan mucho mas cuando las maltratan los jueces-fiscales de Leon

01

Por S.O.S..ESPAÑA. 10:36 - 27.11.2017

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Un País, donde tienen más derechos los sinvergüenzas que la gente decente. Un País, plagado de corruptos y lameculos incompetentes. ¡ Así seguimos !. ¡¡¡ ASÍ NOS VA !!!.

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