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El Instituto Armado de Manacor ha aprobado los permisos pertinentes dos meses después de la solicitud

El guardia civil gay ya puede vivir con su pareja en una casa cuartel

El agente homosexual que solicitó convivir con su pareja en la casa cuartel de la Guardia Civil estrenará la vivienda esta semana. Los mandos d

 

Imagen de archivo de una casa cuartel de la Guardia Civil - M. MORALEJO

Samad Houman - MALLORCA.
Samad Houman 28/01/2003

Su portavoz, Juan Miguel Perpinyá, resaltó que con él se pone fin a «una discriminación» y se abre la puerta al «reconocimiento de un derecho». Perpinyá está convencido de que «la convivencia del agente y su pareja dentro del cuartel va a transcurrir con toda normalidad ya que todos sus compañeros saben desde hace tiempo que son pareja». «El problema radica» diagnostica Perpinyá, «en los prejuicios que todavía tienen muchas personas de este país». El pasado mes de noviembre, Sebastián, guardia civil destinado en la localidad de Manacor, revolucionó el cuerpo de la Benemérita cuando reclamó una plaza para vivir en una casa cuartel junto a su pareja. Las reacciones que provocó esta decisión afectaron personalmente a este agente homosexual ya que su intención inicial era que su reclamación se quedara en el ámbito interno de la propia institución. Sin embargo, la solicitud saltó fuera de las oficinas de la Guardia Civil y abrió un debate sobre la caducidad de un reglamento interno que vetaba la convivencia de parejas del mismo sexo bajo los techos oficiales. Esta petición, sencilla en la forma, provocó la modificación más rápida que se recuerda de las reglas de funcionamiento de la Guardia Civil. Tres días después de que se cursara la solicitud, el director general del Instituto Armado, Santiago López Valdivielso, ordenó dar vía libre a la convivencia de la primera pareja homosexual en cien años dentro de una casa cuartel. La normativa sobre viviendas oficiales para guardias civiles que modificó la orden de Valdivielso ya sufrió un cambio en el año 2000 para dejar establecido que «podrán habitar en el pabellón el adjudicatario, su cónyuge, o persona con la que forme pareja heterosexual estable», además de familiares hasta un segundo grado de parentesco. Evidentemente, la exigencia de la condición heterosexual se borró de un plumazo para que Sebas y Pedro puedan convivir en la misma vivienda oficial desde esta misma semana. La Asociación de Gays y Lesbianas de Mallorca tuvo también palabras de «satisfacción» por la celeridad que demostró la dirección de la Guardia Civil para cerrar la polémica abierta por uno de sus agentes. El punto de conflicto lo constituyeron las declaraciones que realizó la delegada del Gobierno en Baleares, Catalina Cirer, en las que negó cualquier tipo de presión contra el agente homosexual que cursó la petición. En la AUGC respondieron que «si la delegada ha puesto la mano en el fuego se la va a quemar». «Cualquiera que conozca el funcionamiento de la Guardia Civil o del Ejército puede suponer el tipo de presiones al que se ha visto sometida esta persona». Por tanto, sentenció Perpinyá, «sí que se han producido presiones».