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Pilar López Álvarez. presidenta de microsoft españa

«La idea de negocio de la arriería está hoy en Microsoft»

Una financiera que estudió en las Escolapias y en el instituto de Astorga es la nueva presidenta de Microsoft España. Pilar López Álvarez, maragata descendiente de cepedanos, está al frente de un equipo de 650 personas. Para llegar tan alto ha tenido que renunciar a vivir en su tierra, aunque se siente muy enraizada. Activa en las redes sociales, está casada con un holandés, es madre de gemelos y está comprometida con el empoderamiento de las mujeres.

 

Presidenta de Microsoft España. - RAMIRO

ANA GAITERO | LEÓN
25/10/2015

Un apretón de manos en el edificio de usos múltiples del Parque Tecnológico y dos besos a la puerta de la estación. Pilar López Álvarez (Astorga. 1970), presidenta de Microsoft España, termina una larga jornada laboral en el Ave a Madrid. El viaje a León ahora es muy corto. Su carrera es larga. Hace 25 años salió de la universidad con el título de Icade y desde entonces ha ocupado altos cargos en la banca JP Morgan y Telefónica. Por la pasión con que habla de la tecnología y de su compañía parece que la maragata de raíces cepedenas ha nacido en Microsoft.

—¿Qué es lo más moderno para para grabar una entrevista?

—Pues esto mismo, un teléfono. La mejor forma de hacerlo, sin lugar a dudas. Subirlo a la nube y tenerlo ahí. La grabadora ya no hace falta.

—«Cuando no hay límites a que los dispositivos pueden hacer, no hay límites a lo que se puede hacer con ellos». Sin embargo, la tecnología ¿podrá sustituir sensaciones como el olor de la lluvia sobre el campo?

—No, pero podrá acercanos para compartirlo. O hacer posible que tú y yo, desde lugares diferentes, con un dispositivo hololens podamos diseñar juntas una habitación. La tecnología tiene unas posibilidades inmensas. A los niños les cuesta menos imaginarlo.

—¿Qué van a hacer las máquinas que aún no imaginamos?

—Sabemos que los coches se conducirán solos. Imagina, pero yo antes que a esas cosas me iría a cosas más básicas. Todas las que tienen que ver con la interacción entre las personas que no están en el mismo sitio y no hablan el mismo idioma y que gracias a la tecnología pueden acometer proyectos juntas.

—¿Qué le decidió salir de Astorga para ir a estudiar Icade a Madrid?

—Era un reto ir a una universidad en la que es muy difícil entrar, saliendo del instituto de Astorga, con unas posibilidades excelentes en los cinco años que pasas allí. Fue una decisión que supuso irse de Astorga a los 18 años para volver solo en vacaciones pero que personalmente me ha aportado mucho.

—¿Nunca pensó en quedarse con el negocio de su padre?

—Claro que piensas en ello. Cuando te vas nunca piensas que no vas a volver. Mi hermano se ha quedado con el negocio de mi padre. Mis raíces son muy sólidas. Mi familia, mis padres y mi hermano, viven en Astorga. Por supuesto, siempre piensas que en algún momento te gustaría volver. A medida que las oportunidades van surgiendo en otro sitio, la satisfacción de desarrollar tu actividad en otra empresa, ahora en Madrid en Microsoft, empieza a compensarte.

—¿Cómo ve Astorga desde la distancia y desde los años pasados?

—Sigue siendo mi casa. Es el sitio de mis raíces, donde está mi familia, donde vivieron mis abuelos. Es un privilegio poder volver y ser de allí. He tratado de inculcárselo a mis hijos y a mi marido. Para mí es lo más importante. Es un sitio donde a veces piensas que no pasan las cosas o que podían pasar más y te gustaría contribuir a que pasaran más cosas.

—La Maragatería es tierra de arrieros famosos y poderosos, ¿Cómo puede beneficiarse hoy Astorga o cualquier ciudad pequeña de la tecnología?

—Mis abuelos eran cepedanos, no eran maragatos. Da igual. Me interesa mucho cuando veo en Madrid las pescaderías y restaurantes que tienen que ver con los arrieros, pienso lo que se arriesgaron y cómo era de duro el viaje desde los puertos de Galicia hasta Madrid y el papel que jugaba Astorga.

—¿Nada que ver con el mundo de hoy?

—Para mí esos establecimientos son una visión de negocio y un ejemplo cómo esta gente supo arriesgar y evolucionar. Hoy día son negocios que no tienen nada que ver con la arriería. Eso es lo que nos gustaría impulsar y lo que la tecnología, en el siglo XXI, permite hacer. Ya no tienes que ir con caballos y carros. Puedes llegar a cualquier sitio, te permite innovar y vender. Esa es la mentalidad que tenemos en Microsoft buscando colaboración pública y privada como hemos hecho con la Junta de Castilla y León.

—¿Se refiere a la lanzadera que ha presentado en León?

—Sí, se trata de multiplicar proyectos que en el caso de León giran alrededor de la ciberseguridad. Los emprededores que quieran crear su empresa en ese entorno van a tener apoyo tanto de Microsoft, que dará acceso a tecnología, como de la Junta de Castilla y León, con espacios. Es mucho dinero, hasta 120.000 dólares por emprendedor. Queremos ser el asesor estratégico de la Junta en esa tarea. Ojalá que León se convierta en un polo capaz de atraer, generar e incluso exportar talento.

—Lo que León exporta ahora son muchos jóvenes formados en busca de oportunidades en otros países...

—De lo que se trata es generar ese talento en León y que haya empresas que vengan aquí a buscarlo. Eso sería lo mejor porque las posibilidades de instalarse aquí son todas.

—¿Cuál es la filosofía de esta nueva etapa de Microsoft que lidera Satya Nadella?

—En menos de dos años que lleva al frente, Satya está impulsando una transformación en la compañía muy rápida. Tiene una estrategia clara y va decidido a ella. Él habla de un sentimiento de identidad, de cuál es nuestra misión, qué es lo que nos hace únicos.

—¿Tiene que ver la del fundador Bill Gates?

—Enlaza muy bien con la idea de Bill Gates a la hora de fundarla. La misión para Bill Gates era tener un PC en cada mesa de trabajo, en cada hogar, y eso se consiguió en gran medida.

—En esta nueva etapa, ¿cuál es la clave?

—Satya es muy claro y dice que no nos centremos en ningún dispositivo, quién sabe cuál va a ser el dispositivo, y nos plantea centrarnos en las personas. Eso es lo que nos hace únicos: potenciar a las personas y a las organizaciones para que con tecnologías puedan conseguir más en su vida personal y profesional. Esta idea la está empujando Satya de una manera decidida en una empresa que emplea a 100.000 personas a nivel mundial y con una red de partners de más de 700.000 empresas a nivel mundial.

—Esa personalización de la tecnología. ¿En qué se materializa a día de hoy?

—Llevo seis meses en la compañía y en Microsoft España desde el 1 de julio. Hicimos el gran lanzamiento de Windows 10. Sin usar más sistemas puedo interactuar con la tecnología a través de la voz. Al asistente personal Cortana me puede avisar de la hora a la que tengo que salir de aquí para no perder el Ave o puedo interactuar a través de mi Surface con Cortana y pedirle que me avise de las ventas de la semana pasada. La nueva versión de Office hace gráficos que proyectan tendencias, aprenden contigo si le dejas y das información. Un trabajador en España en ámbitos como el tuyo o como el mío puede perder 500 horas/año en buscar información que está en su equipo, en la punta de los dedos. Lanzamos el Surface 4 y el último laptop, el Surface book, que también es una tableta y pronto van a estar disponibles los hololens para desarrolladores.

—Vaya carrerón en poco tiempo...

—Este es el ritmo al que está transformándose Microsoft y al que se está moviendo la innovación. Desde dentro es frenético y espero que desde fuera se perciba ese objetivo de acercar la tecnología a las personas y que les permita hacer cosas.

—¿Se proponen erradicar el estigma de no ser tan creativos como Apple?

—En este momento somos una referencia en innovación. Queremos serlo y poner en el centro a las personas, no que las personas se vean sustituidas por la tecnología. Que a la gente les permita hacer más su vida, hacer más cosas en su empresa, emprender, más cosas para dedicarse a sus hijos. Estos lanzamientos están contribuyendo a esa imagen de innovación.

—Sheryl Landsberg, de Facebook, apuntaba a la alarmante ausencia de mujeres en las corporaciones.

—Ella decía que a este ritmo tardaríamos 100 años en estar al mismo nivel y seguro que tiene razón.

—Usted es una excepción ¿Cuál es quiere que sea su aportación para que la mejorar el empoderamiento de las mujeres?

—En Microsoft y en Microsoft España somos una referencia. Estamos haciendo un esfuerzo muy grande por identificar a mujeres en todos los procesos de selección. Como compañía, la tecnología te permite ofrecer unas condiciones de flexibilidad que son fundamentales para las mujeres. Pero hay que trabajar y dedicar tiempo a ayudarles en momentos de la verdad en sus carreras, con el feedback adecuado. Las empresas y las administraciones tenemos mucho que hacer por identificar a la mejor persona, sea hombre o mujer, pero hay que hacer mucho trabajo y hay que ser muy intencionados para identificar a una mujer. Cuesta más.

—¿Tiene que ver con que son las mujeres las que ‘concilian’?

—Yo creo que no es así, aunque seguro que las estadísticas dicen lo contrario y esa será la realidad. Un capítulo importante son las niñas y la perspectiva que tienen hacia la tecnología. Vemos que a ellas las matemáticas les gustan tanto como a los niños, pero a medida que entran en la adolescencia yo creo hay que mucho de «las matemáticas no son para chicas».

—¿Son desalentadas culturalmente?

—Exactamente. Y es fundamental que esto cambie. Ahí estamos como compañía.

—¿Va a intentar convencer a la comunidad de Extremadura para que vuelva a Microsoft y abandone Linux?

—Sí. Hay varias cosas. Satya ha dicho en algún momento: «Microsoft loves Linux» y eso es verdad. Microsoft con open sources es una oportunidad de negocio para Microsoft real. En nuestra forma de nube más del 20% de la actividad es en en sistemas y aplicaciones open sources (libres). Nuestra oferta de educación y para las consejerías de Educación se apalanca mucho en nuestro trabajo con los profesores y nuestra oferta de tecnología (Windows, Office para las escuelas) es una herramienta fundamental que a los profesores les gusta mucho y trabajan mucho con nosotros en mejorarla. Y eso nos ocurre en Extremadura, en Castilla y León y en muchos otros sitios.

—Entrar en educación significa futuros clientes.

—No hay nada más estratégico para una compañía como Microsoft que la educación.

—En otro terreno, ¿Les perjudicaría una hipotética llegada de Podemos al poder?

—(Silencio y risas) ¿Por qué? Nuestra misión como compañía es no politizar. Estamos en más de 190 países.

—Ha vivido varios años fuera de España ¿Qué imagen ha trascendido del país en estos años en los que la corrupción ocupa un primer plano?

—Estoy en España desde el 2011. La corrupción no sé si ha trascendido fuera de España, dentro los vemos claramente. Espero que se haya aprendido y que cosas de este tipo no vuelvan a ocurrir. Lo que más trascendió fue la crisis económica tan profunda. Igual que en los años buenos España fue el ejemplo de muchas cosas, y a veces se exageró lo positivo, ahora se exageró lo negativo.

—Sé por su cuenta de Twitter que es madre de gemelos. No conozco a directivos que añadan su información familiar como relevante.

—Yo conozco algunos. Pero probablamente también las estadísticas me demuestren lo contrario. Para mí es parte fundamental de mi vida y por eso es una de las características que me definen.

—¿A qué edad les compraría un móvil?

—Mis hijos tienen 13 años y tienen móvil desde los 10. Y fueron los últimos niños de la clase que lo tuvieron.

—¿Es la edad adecuada?

—No sé si es una edad adecuada o no, pero no podemos pretender que para lo que nosotros es fundamental no lo sea también para los niños. Hay que protegerles. Hay que buscar establecer unas normas alrededor de cómo se usa.

—Un tema importante, aunque no figure como primero en la lista de preocupaciones del país en la encuesta del CIS es la violencia de género. ¿Usted que le diría a una víctima?

—Que pida ayuda para salir inmediatamente. Como compañía tenemos un proyecto donde además involucramos a nuestras empleadas. Es un programa de voluntarias de Microsoft que apoyan y ayudan a las víctimas en muchísimas cosas. Ver la cantidad de gente que hay alrededor para poder ayudarlas. Es un programa que involucra a nuestras propias empleadas ayudándoles en cosas muy básicas que tienen que ver con el uso de la tecnología, cómo pueden beneficiarlas… Toda la sociedad estamos ahí de una forma u otra para asegurar que pueden salir de la situación.

—¿Ya ha invitado a Satya Nadella a cocido maragato?

—No (risas), pero le he invitado a España y me gustaría tenerle aquí cuanto antes. Pensaré, cuando consigamos que venga a España, cómo hacemos para que venga a León. Pero eso viene después.

   
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