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La mala suerte de la víctima número 15 cuando iba a aparcar su coche en un campus

 

La mala suerte de la víctima número 15 cuando iba a aparcar su coche en un campus -

22/08/2017

Pau Pérez, como solía hacer cuando se desplazaba a Barcelona, iba a aparcar su coche, un Ford Focus blanco, en la Ciudad Universitaria. Era entre las seis y veinte y seis y media de la tarde, según explicó ayer el mayor de los Mossos d’Esquadra, Josep Lluís Trapero, cuando apareció por allí Younes Abouyaaqoub, que una hora antes había abandonado en las Ramblas, frente al mercado de la Boquería, la furgoneta con la que había dejado un reguero de 13 cadáveres y más de cien heridos. Abouyaaqoub le hizo salir, le apuñaló, colocó su cadáver en el asiento de atrás, se puso al volante y huyó por la Diagonal en busca de una salida de Barcelona, para entonces una ciudad enjaulada. El Ford Focus se topó con un control policial a la altura de Esplugues de Llobregat. Abouyaaqoub, con la siniestra compañía del asiento trasero, hundió el pie en el acelerador, se saltó el control y arrolló a una sargento de los mossos. Los policías dispararon contra el vehículo hasta perderlo de vista.

Lo encontraron en Sant Just Desvern cerca de las ocho de la tarde. Había un cadáver dentro. En un primer momento, las fuerzas de seguridad pensaron que habían abatido a uno de los terroristas, pero al lado del cuerpo había una mochila. Los protocolos policiales establecen que en estos casos se debe requerir la presencia de los artificieros, que se presentaron en el lugar y descartaron que hubiera explosivos en la bolsa. Los mossos descubrieron entonces que no fueron sus balas las causantes de la muerte del ocupante del asiento trasero. Había sido apuñalado. Pero en la confusión del momento no se le consideró una víctima de los yihadistas; es más en un primer momento se pensó que era un cómplice o un miembro más de la célula. Han hecho falta cuatro días para que se confirmara de forma oficial, aunque fuentes de la investigación ya apuntaban en esa dirección, que Pau Pérez, de 34 años, había sido asesinado por el conductor de la furgoneta de las Ramblas, y que no tenía nada que ver con los atentados. Era la víctima número 15, se sumaba a las 13 de Barcelona y a la mujer atropellada en Cambrils. Con una particularidad, murió sin estar en el escenario de los atentados. Puñetera mala suerte. A qué fue a Barcelona

En su familia, residente como él en la localidad de Vilafranca del Penedès, no se explican qué hacía en Barcelona. Había estado unos días de vacaciones en la localidad castellonense de Benicassim con sus tíos, primos y una abuela.


   
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