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la dictadura de primo de rivera

El mecano de una nueva provincia

Desde mañana, con el Diario de León, las investigaciones de Wenceslao Álvarez Oblanca y Víctor del Reguero que desvelan la realidad vivida en la provincia con toda su crudeza. Son cuatro tomos de 200 páginas con un precio de 12,95 euros cada uno.. ‘LA GUERRA CIVIL EN LEÓN’. Diario de León pone a la venta desde hoy y hasta el 24 de diciembre cuatro libros que permitirán al lector conocer la verdad de lo que ocurrió en León durante la dictadura de Primo, la Guerra Civil y el Franquismo. Antonio García Ballesteros. Fue el gran artífice de la traída de aguas a la capital. Su proyecto consistía en captar aguas subálveas del río Torío, en las proximidades de San Feliz, y conseguir así la concesión de 200 litros por segundo. El proyecto definitivo fue redactado por Aguinaga y José Paz Maroto. En 1923, tras depositar las 166.000 pesetas de fianza, firmó la escritura de concesión de la explotación de la traída de aguas y alcantarillado de León.. Antes del Reino de León. En 1926 la Sociedad Cultural y Deportiva Leonesa alquiló un campo de deportes. En la inauguración, el 12 de septiembre de 1926, jugó con los ‘Luises’ de Valladolid. León ganó por 7 a 0..

 

cortesía de la familia garcía de gúdal -

02/12/2017

cristina fanjul | león

«La historia es dinámica y se debe ir completando y enriqueciendo con nuevas investigaciones que lleven a conclusiones y corrijan errores. Más que saldar cuentas, también es lógico recuperar la memoria y la dignidad de quienes dieron su vida por la aspiración de lo que entendían un mundo mejor». Esta es precisamente la voluntad de La guerra en León, la investigación de Víctor del Reguero y Wenceslao Álvarez Oblanca que Diario de León pone desde hoy a la venta en cuatro libros. El primero, sobre la dictadura de Primo de Rivera en León permitirá al lector conocer de qué manera comenzó a fraguarse el León que conocemos.

La obra se abre con una imagen de Pepe Gracia fechada en 1923. La fotografía de la plaza de Santo Domingo muestra los andamios de lo que hoy es la Casa Roldán. En el solar, un cartelón anuncia a los paseantes la leyenda ‘Sastrería El Reino de León’. Ya se ha levantado el Casino, Pallarés está casi terminado y el Instituto aún no es un fantasma. León es, por entonces, poco más que un pueblo grande. En la Residencia de Estudiantes, Jiménez Fraud se asombra de que todos los universitarios leoneses vivan en la misma calle: Ordoño II, anécdota que da una idea de las costuras físicas de la ciudad.

Destacan los autores que por entonces León era una provincia en la que el peso de la economía rural impedía el desarrollo industrial que los albores de la minería podría haber provocado. En el libro se analizan los cambios económicos y sociales que todo ello supuso. Es el caso del urbanismo. La investigación ofrece imágenes inéditas de las principales calles de la ciudad y hace un pormenorizado repaso a los hitos de su configuración, que se mantiene en la actualidad. Es el caso de Hotel Oliden, el Casino, la casa Roldán, Pallarés o la apertura de la Gran Vía de San Marcos que, junto con Ordoño II, canalizó la construcción de nuevos edificios que extendieron la modernidad por el ensanche.

La investigación recupera una de las figuras a quien más deben los leoneses y que, de manera paradójica, ha quedado en el olvido. Se trata de Antonio García Ballesteros. Él fue el concesionario de la explotación de la traída de aguas de la capital, proyecto largamente demorado que llegó a la ciudad en 1924. Procedente de Benavides de Órbigo, fue un pionero y fue precisamente ese espíritu el que le llevó a la ruina. Soñó con el abastecimiento doméstico de aguas, nuevas calles y nuevos edificios en el prado de San Marcos, que compró y convirtió en solares para urbanizar, arruinándose en el intento. Le faltaron ochenta años.

La dictadura de Primo de Rivera en León también hace hincapié en el movimiento obrero, con el nacimiento y desarrollo de agrupaciones socialistas en diversos puntos de la provincia. Los autores inciden en el colaboracionismo que tanto UGT como el PSOE mantuvieron con la dictadura, en claro contraste con la actitud combativa de la CNT, en la que tenía un gran peso en la ciudad el Sindicato de la Madera. En su carácter clandestino, la CNT tuvo en el periodo dos hechos muy sonados: el asesinato de Fernando González Regueral y el asalto a la sucursal del Banco de España en Gijón, asuntos que el libro analiza en profundidad.

Uno de los capítulos más emblemáticos es el dedicado a la Unión Patriótica como partido único y elemento de exaltación del régimen, y su extensión ideológica y territorial en toda la provincia. Dentro de Unión Patriótica, una de las instituciones más sorprendentes para asegurar el orden público fueron los somatenes. El de Murias de Paredes, creado por el delegado gubernativo José Mourille, fue el más importante de España. En la provincia de León llegó a haber más de 3.000 somatenistas. Entre los upetistas se encontraban nombres protagonistas de la vida de la capital, la mayoría miembros de la burguesía liberal. Es el caso de Francisco Crespo, Máximo Eguiagaray, Lesmes García, Camilo de Blas o Lucio García Moliner, que junto a Francisco Roa de la Vega, actuó como secretario en León.

Una de las características más sobresalientes de esta obra es que pone cara y ficha a los protagonistas de la pequeña y la gran historia de León. Es lo que los autores llaman ‘sueltos’, biografías de personalidades con datos que han permanecido ‘traspapeladas’ por la ignorancia o el interés. Hasta ahora. Uno de los más notables es el dedicado a Miguel Canseco, el leonés más significativo de la época. Su importancia radica en el hecho de que fue miembro del Consejo Supremo de los Siete, el órgano más cercano al dictador Miguel Primo de Rivera. Canseco combinó su creciente peso político con sus múltiples negocios, con los que se hizo millonario.

En una visión extendida por la provincia, el libro se detiene en Ponferrada y sus «locos años de fútbol, poesía y dictadura». Jesús Álvarez Courel realiza un repaso a los cambios y curiosidades de la época, con el crecimiento de la ciudad a raíz de la actividad minera de la MSP, la turbulenta vida política municipal —con reiterados cambios de alcaldía— o la inauguración de la estatua en homenaje al poeta del romanticismo Gil y Carrasco en la Plaza de la Encina, en 1926, popularmente conocida como La Carrasca’.

Finalmente, el primer volumen da pie al segundo a través de un capítulo que da cuenta del agotamiento de la dictadura y los errores de la monarquía. Ambos en conjunción abrieron la senda para el que se definió como «despertar del republicanismo», con nuevos partidos y candidaturas que desembocaron en la victoria electoral del 12 de abril de 1931. León, como España, se acostó monárquica y se acostó republicana: 2.425 votos obtuvieron los republicanos en la capital, frente a los 1.124 de los monárquicos. Pero eso es otra historia...


   
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