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PERSONAJES AL TRASLUZ

«Por las patrias se hacen muchas barbaridades»

ROGELIO BLANCO MARTÍNEZ / Escritor, pedagogo y exdirector general del libro

ANA GAITERO | LEÓN
31/12/2017

 

GANADOR DE LA HISTORIA. Rogelio Blanco (Morriondo de Cepeda. 1953), escritor y pedagogo, trabajó con todos los ministros de Cultura desde Solana a Wert. Sólo le cesó Solé Tura: «Soy un ganador de la historia», le dijo. «Tú lo entenderás bien. Eres hijo de tahonero y ahora ministro. Yo salí de mi pueblo en la prehistoria, segando a hoz y guadaña. Ahora mi padre tiene tractor y, si tuviera que volver, estaré en la revolución industrial». Fue puntal de la era Zapatero y valedor de León

Rogelio Blanco Martínez es de la Cepeda pobre, de un pueblo llamado Morriondo del que salió por primera vez para ir a comprar el traje de primera comunión a Benavides de Órbigo. Una beca le permitió ir al internado de La Bañeza a estudiar el bachillerato. Cuenta que se aficionó a la lectura por «aburrimiento», cuando pastoreaba las vacas en el valle de Valcavao. Estudió Antropología y Ciencias del Hombre con los jesuítas en Comillas y Filosofía y Letras y Empresariales en la Complutense. Se especializó en cooperativismo imbuido por la utopía de la juventud y cree que también por lo que vivió en el pueblo, el sistema concejil y el reparto de las tierras comunales. Se doctoró en pedagogía y su primer libro lo dedicó a Paulo Freire. De ideas firmes y hombre de acción, asegura que en todos los cargos que ha ocupado le ha tocado «pasar la fregona». Dimitió como presidente de la Asociación Colegial de Escritores de España, junto con el presidente y el secretario, tras denunciar corrupción del antecesor, Andrés Sorel. Autor de más de quince libros, se afana en dos nuevas publicaciones. Es patrono de la Fundación María Zambrano y uno de los impulsores de la publicación de la obra de la filósofa cuando aún estaba en el exilio. Sus tres bibliotecas atesoran más de 250.000 libros de variado tema, reflejo de su espíritu humanista y del compromiso con su tiempo y su tierra. Entre las muchas vicisitudes que vivió en el ministerio como asesor o cargo político, hay una con trascendencia para León. «Pilar del Castillo pidió mi cabeza porque yo coordinaba la revista Educación (1994-2004) y hubo algo que le molestó. El director general, que era Gerardo Muñoz Sánchez-Brunete, puso la suya y dimitió siendo un cargo del PP», cuenta. «Fue un gesto insólito que le tengo que agradecer y una experiencia ejemplarizante». La buena relación tuvo sus frutos años después. Con Wert, que le fichó de asesor, confiesam aguantó 15 días. El último director general del Libro del Gobierno de España (2004-2011) lamenta que su despacho esté vacío y el puesto sin cubrir desde entonces.

—Los Decreta de León como patrimonio de la Humanidad se reconocen en 2013 después de un largo camino, ¿no?

—Cuando Javier Muñoz, hermano de Gerardo, llega a la Unesco como agregado cultural, los papeles que habíamos enviado el 31 de diciembre de 2011 a la Unesco estaban completamente paralizados. Me parecía insólito y poco responsable. Llamé a Javier, le informé y desconocía el tema. Estuvimos coordinados para activarlo y estar atentos ante las reuniones de la Unesco. Así como dentro del PP no se hizo nada, sí debo reconocer que estuvo atento y colaborador gracias a la amistad del hermano. Incluso a la hora de buscar votos y apoyos tuve que tirar de mis contactos en América, de la época del Centro para el Fomento del Libro y la Cultura en América Latina y el Caribe, incluso yendo un poco de farol porque en aquella época Bolivia, Cuba y Venezuela también presentaban los papeles del Che Guevara. Yo les pedía el voto y ellos me lo pedían a mí. Ellos apoyaron los Decreta y yo les prometí, aunque en realidad no tenía autoridad, que se les apoyaría los documentos del Che Guevara.

—¿Cuál fue la clave para conseguirlo frente al lobby anglosajón, que sería fuerte?

—Al confeccionar el expediente fue muy valiosa la aportación de Juan Pedro Aparicio y lo que yo llamo los tres K (Keane, Karge y King) que son los tres historiadores en cuyos libros se reconoce que las Cortes de 1188 fueron las primeras. Nuestro aval tecnológico fue fiarlo a especialistas anglosajones como elemento de fuerza.

—¿Ha sido el PP poco generoso con este trabajo previo?

—Nada, pero a mí no me tienen que reconocer nada. Yo era quien tenía posibilidad de hacerlo como director general del departamento. Lo hice con cariño y hubiera hecho más. Los beatos, el antifonario de la Catedral...

—Aparte de la metedura de pata de Rajoy al ignorar esta cuestión en Inglaterra y ante un medio de comunicación internacional. ¿Se gestiona adecuadamente este título?

—El mayor error que se está haciendo es acotarlo a un espacio reducido. Las Cortes surgen en León pero son del reino de León. No se puede resolver esto con una rotonda. La Carta Magna inglesa surge en unas praderas cercanas a Londres, pero todo el mundo habla de la carta inglesa. Hay que buscar alianzas en Benavente, en Salamanca, que en el 2018 cumple el VIII centenario de su universidad, fundada por Alfonso IX... Hay que hablar con Orense y con los portugueses para aunar fuerzas y sumar interés por esto.

—¿Con qué titular de Cultura estuvo más a gusto?

—Me sentí muy a gusto con mi primera ministra, Carmen Calvo. Con los tres que tuve como director general gocé de independencia y capacidad de acción. No me dieron grandes directrices y sobre todo tuve equipos estupendos. Mi gratitud a los funcionarios. Fue muy emocionante conseguir sacar adelante la ley del libro con todos los votos en el Congreso y tan sólo la oposición de ERC en el Senado y quedó débil el decreto de archivos, que yo quería que hubiese sido una ley. No hubo manera por intereses de comunidades, grupos...

—¿Y los escollos?

—Defender el precio fijo del libro fue muy duro.

—¿Se entiende mal la cultura?

—Ningún partido hemos querido entender la cultura. Yo siempre digo que es una tarta de boda multipisos rematada por una guinda. Cuando llegan los conservadores, hunden la guinda en el merengue y cuando llegan los progresistas sacan la guinda. Pero la guinda no forma parte del conjunto estructural y el que esté o no esté no afecta al conjunto. No se ha creído lo que supone la cultura para el PIB (Producto Interior Bruto), la cantidad de empleo que da.

—Ahora mismo no hay un ministerio de Cultura exclusivo.

—No hay representatividad, pero tampoco presupuestos. Las cosas se creen cuando se consignan en los presupuestos.

—¿Por qué le dio tanta importancia a los archivos?

—El archivo es el garante de libertades y derechos de los ciudadanos. Lo primero que ejercemos en esta vida cuando nacemos es una partida de nacimiento, que termina en un archivo, y la última una defunción que también termina en un archivo. En el medio, nuestras propiedades, títulos, justificaciones, terminan en un archivo. Hay un componente en los archivos de lo que significa democracia, ciudadanía y derechos

—Lo que más trascendió de esta política fue el tema de los papeles de Salamanca...

—Me encontré con un proceso en marcha... Escribí un artículo titulado ‘Los papeles en Salamanca (no de Salamanca, porque en realidad son de todos los españoles) y de subtítulo: Modelo de estulticia nacional. Es uno de los casos de estupidez consentida, propalada, mantenida por todos con posturas diferentes. La primera voz que sale pidiendo la devolución de los papeles, y está en los diarios de las cortes, fue Fraga Iribarne. Durante el Gobierno del PP hay una orden ministerial firmada por el ministro de Administraciones, que era Jesús Posada, y la ministra de Cultura, que era Pilar del Castillo, devolviendo documentación del archivo de Salamanca a Cataluña. Sólo ERC mantuvo la misma postura; los demás, un vaivén, incluido el PSOE. Se llevó todo al escándalo y no al fondo, que es que había habido un robo y una incautación. Al final, el Tribunal Constitucional avaló la devolución. Los contrarios perdieron todos los juicios y nadie ha preguntado en Castilla y León lo que se han gastado en recursos y juristas.

—Dio impresión de clandestinidad que se sacaran a las cinco de la madrugada.

—Eso fue tremendo. Lo recordé el otro día cuando sacaron el tesoro de Sijena. Era enero, mi padre estaba en el tanatorio y tuve que marchar. Cuando vi aquello me llevé un disgusto tremendo. Parecíamos delincuentes, cuando era un derecho humano. Se ha devuelto patrimonio a los partidos y a los sindicatos. ¿Por qué son catalanes no se les va a devolver? Son ante todo ciudadanos.

—La Ley de Memoria Histórica tampoco lo tiene fácil.

—Es una ley que nació débil. En el preámbulo se habla de reconocimientos personales y familiares. Eso no lo puede decir una ley. Cuando hay una violencia es una cuestión de Estado. ¿A quién le explica alguien que el terrorismo de ETA es una cuestión personal y le mandamos un pésame a la familia? Es un problema de Estado. Yo lo viví con lo de Salamanca, si hay una ley que lo avala, si la ley postal internacional dice que la carta es del receptor y ahí tenemos un montón de cartas incautadas, desde la ley hay que hacer y se hace...No hay que andar con más pamplinas.

—¿Se lo advirtió al presidente Zapatero?

—Sí, yo mandé los mensajes de que había ser más eficaces y señalé a las personas que lo estaban impidiendo. Yo estaba en la comisión y venían personas mayores y jóvenes. Nadie vino pidiendo venganza y se habló con más de 400 asociaciones de toda España. Además, soy conocedor del archivo de la represión que tiene 3 millones de fichas en Salamanca. Y sé lo que dicen esos escritos. Están llenos de delaciones y muchas en confesión. Al final tenemos los memoriales que hay, los incumplimientos...

—Y la crítica de que se benefició a determinadas asociaciones con dinero público.

—El Estado tenía haber sido más eficaz, pero la acusación de que las asociaciones se mueven por dinero es insultante. Es darle otro tiro a la víctima.

—Se echa en falta que acciones que fueron subvencionadas, como el archivo de Aerle, no estén accesibles al público.

—Cuando se hizo aquello, tenían la obligación de dar copia al Estado para pasar al servicio del ciudadano.

—¿Dónde se pone?

—En el portal de PARES. Hay que estar activos para que las asociaciones cumplan. Eso es gestión. Yo calculaba que se habría llegado a los cuatro millones de víctimas. Ese tipo de cosas hay que visualizarlas, con el reconocimiento no vale.

—¿Hay alguna oportunidad en España de encauzar el tema de la memoria histórica?

—El tema está muy contaminado pero después de recibir a toda esa cantidad de asociaciones tan vivas, estoy convencido de que no van a permitir que esto muera.

—¿Qué reivindica cuando revindica la matria?

—Por las patrias se hacen muchas barbaridades, pero la matria es el espacio más natural del hombre. La madre o matria es lo que nos define. La madre es la que te da identidad, te nutre de pequeño. La que te sustantiva y donde se produce el cordón umbilical. Es el hábitat donde el hombre primero vive y bienvive. Y el espacio o hábitat natural del hombre es la democracia, aunque sea todavía una utopía. Yo distingo la patria como institución de instituciones y la matria como espacio más allá de las instituciones, partidos políticos... el espacio donde el individuo se pone la máscara para salir a la escena de la vida y logra ser persona.

—¿Cómo contempla este momento con los polos extremos del nacionalismo catalán y el nacionalismo español en alza?

—Cuando se hizo el primer informe Pisa, que yo coordiné, había que pactar con las comunidades los cuestionarios. No sólo hubo resistencias en Cataluña o el País Vasco. En Canarias, no querían que introdujéramos un problema de física sobre el movimiento acelerado del ferrocarril porque «aquí no hay ferrocarriles, hay guaguas», nos decían. Las situaciones nacionalistas las vivías por todos lados. Actualmente, lo que más pena me da es la orfandad intelectual en la que vivimos. No tenemos la fortaleza de un Unamuno, un Ortega... lo mismo que a nivel internacional no hay un Sartre... Nunca hemos tenido más catedráticos, más instituciones científicas, más universidades y a la vez tengo el sentimiento de que nunca hemos estado tan huérfanos de discursos con contenido o denunciantes. La fuerza para decir que todo nacionalismo es fascista y necrófilo. Seguimos con los impulsos del apasionamiento y la ilustración no nos ha llegado.

—¿Le duele que León no consiguiera ser capital internacional del libro infantil o capital de las letras y ahora sea capital gastronómica?

—La Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil fue un proyecto fallido y nos llevó muchos disgustos a mí y Evelia Fernández, que hizo todo lo posible, al igual que el sector. Para la capital de las Letras pedí la Casa del Peregrino y me dijeron que era para una asociación de mujeres. Se lo di a Salamanca y lo consiguieron. En cuanto a la capital gastronómica, está bien. Visto el panorama de la provincia, León tiene un activo muy potente que es la cultura y la gastronomía también es cultura. Sin olvidar que tenemos el tramo del Camino de Santiago más largo y el mayor territorio de Picos de Europa y la mayoría de los turistas entran por Asturias. Hay que hacer un discurso muy duro de lo que supone la cultura de rentabilidad y empleo.

—¿Sobrevivirá el libro impreso a la era digital?

—El debate Galaxia Gutemberg versus Bill Gates está ahí, pero el índice de ventas del libro digital no cuestiona al mal llamado analógico. Sólo en el apartado de enciclopedias y diccionarios. Yo pienso que cada uno debe leer en lo que se sienta más cómodo y que van a convivir los dos formatos. Lo importante es que se lea.

 

2 Comentarios
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Por José Cabañas 18:03 - 31.12.2017

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Mis disculpas. En mi otro comentario quería decir que en el portal PARES para las víctimas leonesas se trastocan entre sí, al menos, los primeros apellidos Díaz, Fernández, y González. Atentamente. José Cabañas González

01

Por José Cabañas 17:11 - 31.12.2017

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Saludos. Excelente entrevista. Se alude al Portal PARES en relación con la accesibilidad del archivo de AERLE. Pues bien, hay que señalar que de la comparación de esta fuente para el conocimiento de las víctimas leonesas del franquismo con otras diversas fuentes se deduce que en los listados de víctimas del portal PARES (de la Secretaría de Estado de Cultura) existen múltiples errores, debido a que por alguna razón (desconocida, pero constatable) en los mismos se trastocan entre sí algunas letras (d, f, g,…) iniciales del primer apellido, lo que ocasiona no solo que las filiaciones de numerosas víctimas no sean las reales y correctas, sino que también aparecen otras varias veces, “dobladas”, con el apellido correcto además de otra o más veces con el o los apellidos incorrectos con letras trastocadas, aumentándose de este modo o “inflándose” los censos de víctimas, que dejan así de resultar fiables, por erróneos. Creo que no es un problema menor que esto suceda con unas relaciones y listados destinados en principio a ayudar y facilitar establecer el censo real y nominal de la represión franquista, o acercarse en lo posible a la realidad del mismo. Atentamente. José Cabañas González www.jiminiegos36.com

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