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La tragedia de Santiago desempolva la catástrofe de Torre del Bierzo en 1944

El accidente ferroviario del túnel número 20 se saldó con más de 500 fallecidos .

 

Recorte de prensa que recoge el accidente sucedido en la localidad berciana. - dl

J.C.F./ A.C.| Ponferrada
26/07/2013

Santiago de Compostela se suma a esa lista de ciudades malditas en las que las vías del tren están teñidas de rojo. Un ránking que sigue encabezando desde hace ya 69 años la localidad berciana de Torre del Bierzo.

Un monolito colocado en la estación de Torre recuerda a los visitantes —los lugareños tienen grabado en el alma la fecha del 3 de enero de 1944— el accidente ferroviario del túnel número 20, en el que, según las últimas investigaciones, podrían haber fallecido entre 500 y 800 personas.

A primera hora de la mañana de ayer, el Ayuntamiento de Torre del Bierzo, con destino al consistorio santiagués y después de decretarse tres días de luto oficial, remitía un telegrama de condolencia desde «un municipio que vivió una desgracia similar hace muchos años, pero que todavía permanece en la memoria de muchos y siente el dolor en primera persona», apuntaba su regidor, Manuel Merayo.

Los testimonios de hoy se mezclan con los que se conservan en las hemerotecas sobre aquel fatídico 3 de enero de 1944. «Aquello fue horrible. Fuego, gritos, cadáveres. Aún no sé cómo salimos vivas de aquello. Lo nuestro fue un milagro», recordaba hace años uno de los supervivientes de la tragedia del túnel número 20. Lo hizo el día que acudió a Torre del Bierzo para asistir al homenaje que se le tributó como desagravio a la censura con la que el régimen franquista intentó ocultar la gravedad de lo sucedido.

Los supervivientes del Correo-Expreso 421, que cubría el trayecto entre Madrid y Coruña, tenían gravados en su memoria los «vagones llenos de viajeros», igual que nunca pudieron olvidar el pitido del silbato del tren anunciando la tragedia que se les echaba encima tras perder los frenos en el descenso del puerto del Manzanal.

El tren correo desbocado ya no fue capaz de hacer su parada en la estación de Albares, y de igual forma se saltaba la estación de Torre del Bierzo. A continuación encaraba el túnel número 20, la puerta de entrada al infierno. Allí se encontraba con el tren de maniobras 140-2185 que circulaba en dirección contraria.

Tras la colisión, la máquina de maniobras descarriló, mientras que en el interior del túnel, las primeras unidades del tren correo se convertían en un completo amasijo de hierros. Sin embargo, la fatalidad quiso que el siniestro no quedase ahí. Sin percatarse de lo sucedido, el mercancías 7442 que había salido de la estación de Bembibre en sentido hacia León se convertía en el «tercer invitado» a este espectacular siniestro.

Por si la sucesión de choques no hubiera sido bastante, en el interior del túnel se desató un incendio, sin duda provocado por las calderas de las locomotoras y avivado por el gas empleado para la iluminación de los vagones de pasajeros.

El balance oficial del Régimen fue de 84 muertos, cifra corregida dos días más tarde para rebajarla a 78 fallecidos, y 75 heridos. Sin embargo, las últimas investigaciones han elevado la cifra por encima de los 500 muertos. Esta fue la razón que le valió a este accidente ser considerado por el Libro Guiness como la mayor castátrofe ferroviaria hasta 1972.

El suceso fue recogido por los periódicos de la provincia, Diario de León y Proa, quienes en su edición del día 9 de enero publicaban una nota oficial en la que se responsabilizaba del accidente al mal estado del material ferroviario «que se había heredado de la República».



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