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«Podemos entrar dónde y cuándo nos plazca»

Tropas aliadas llegan al corazón de Bagdad

Ya a las puertas de Bagdad, los estadounidenses se han empezado a dar paseos dentro de la capital para medir las aguas a la resistencia iraquí. Unos 60 tanques se adentraron ayer por las calles de la ci

 

06/04/2003

«Tenemos fuerzas sustanciales moviéndose dentro de la ciudad», dijo el capitán Frank Thorp, portavoz del Mando Central en Qatar. Desde allí, los altos mandos estadounidenses dijeron además que los tanques se pasearon por el «corazón» de la ciudad, pero otras fuentes indican que sólo se aventuraron por calles de las afueras del sureste de la ciudad, lejos aún del centro y de las zonas mejor defendidas por las tropas de Sadam Huseín. Estas aseveraciones fueron rotundamente negadas por el ministro iraquí de Información, Mohamed Said al Sahaf, quien en una entrevista con la cadena de televisión Al Yazira dijo que los invasores se encontraban aún lejos de la capital y que no controlaban el aeropuerto. Pero era bastante difícil creerle, sobre todo después de que el canal de televisión Fox News mostrara en directo el paseíllo de los tanques de la Tercera División de Infantería por las calles de la capital. La incursión de los estadounidenses no pretendía tomar la ciudad, sino «declarar de forma clara de que las fuerzas de la coalición pueden entrar dentro de Bagdad en el momento que les plazca», dijo un portavoz del Mando Central. En el extremo sur de la ciudad, durante la misión de reconocimiento los marines se enfrentaron con simpatizantes de Sadam provenientes de Jordania, Egipto y Sudán. Un tanque estadounidense fue destruido en el ataque. «Es como una guerra santa. Se les ha dado un rifle y convencido para que sean mártires», dijo un oficial de las tropas estadounidenses. El cerco de los invasores se cierra sobre la capital: mientras miles de soldados estadounidenses y británicos siguieron llegando para sumarse a las tropas que ya están en los extremos suroeste y sureste de la capital, el Pentágono aseguró que varias de sus tropas también se estaban posicionando al norte y noroeste de la ciudad. Bagdad era ayer una ciudad desierta donde únicamente circulaban vehículos con milicianos armados con kalashnikov. Explosiones, tableteo de ametralladoras y los gritos de los acólitos de Sadam Huseín eran los sonidos de una ciudad que se prepara para la gran batalla. Sobre sus cabezas sólo la cortina de humo de los edificios en llamas o de las piscinas de petróleo para dificultar la visión de los aviones estadounidenses que patrullan, con un bronco sonido, el espacio aéreo de la capital. Una misión que a partir de ahora será de 24 horas. ¿Han llegado los aliados? Esa es la pregunta que se hacía todos el mundo en la ciudad. Muy pocos los vieron entrar y después retirarse en una maniobra táctica para comprobar la capacidad de reacción de las defensas iraquíes. Mientras que las radios extranjeras informaban de la toma del aeropuerto, ahora llamado Internacional de Bagdad, el régimen insistía que la Guardia Republicana lo había vuelto a conquistar. De hecho, el Gobierno de Sadam preparó una excursión de periodistas para visitar lo que parecía el barrio próximo, para mostrar los restos de dos carros blindados de la Tercera División de Infantería. Incluso, un guardia republicano alardeaba de haber encontrado un disco compacto que mostraba a todo el mundo. Según confirmó el mando aliado en Doha, un comandante estadounidense que viajaba en uno de los carros resultó muerto y dos soldados heridos. En la guerra por la infor-