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Las Inmaculadas

 

06/05/2003

El periplo de Marino Amaya por América del Sur incluyó a Perú, Cuba y Santiago de Chile. Como remate a esta triunfal época, su trabajo fue recompensado, en 1958, con el premio extraordinario de la Excelentísima Diputación de León en la Exposición Nacional de Bellas Artes, convocada aquel año en la capital de España. Además de múltiples exposiciones en muy distintos lugares, como el exótico Brasil, son más de cuatro mil las obras y monumentos realizados por Marino que pueden admirarse a lo largo y ancho de la geografía hispana. Sin pretender confeccionar un catálogo exhaustivo de su formidable producción, cabe destacar la estatua a la reina Isabel la Católica que se erige en el vecino Gijón; el monumento a los muertos en el trabajo, situado en Puertollano; a los hombres del mar y del campo, en Estepona; o las esculturas dedicadas a Walt Disney que, por tal motivo, han procurado a Amaya el calificativo de el escultor de los niños. En la capital leonesa se halla una de sus obras más significativas: la Inmaculada que preside la céntrica plaza del mismo nombre. El día 8 de septiembre de 1955 el Ayuntamiento decidió en pleno colocar en el centro de la entonces llamada plaza de Calvo Sotelo un monumento a la Inmaculada Concepción, encargado al astorgano Marino Amaya e inaugurado el 6 de junio de 1956 por el Nuncio de Su Santidad. También Astorga cuenta con una Inmaculada cincelada por Amaya y que, según los expertos en arte, es más fina y delicada que la emplazada en León. El año 1954 se arregló la plaza que da escolta al seminario local, trazándose el correspondiente jardín. Y es allí, como todos los astorganos saben, donde se erige la alta columna que sostiene a la Inmaculada, realizada en mármol y de moderno diseño. La exquisita maestría de Marino Amaya en el arte de la escultura quedaría también patente en la efigie de Leopoldo Panero, otro ilustre hijo de la villa. El poeta aparece sentado en un tronco de roble y en actitud ensimismada, conformando una soñadora imagen que, en los últimos meses, fue instalada, después de una profunda restauración, en la casa familiar de los Panero.

   
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