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presunto delito de estragos

El cabecilla sabía desactivar explosivos y adiestraba a su perro para detectarlos

La investigación y la instrucción no ven indicios de una red de venta.

 

A la derecha, boquete abierto por la voladura grabada en junio del 2012, en la nave ganadera en ruinas del municipio de Igüeña. - LDM

R. ARIAS / c. FIDALGO | ponferrada
01/02/2013

El cabecilla de la «operación Cigüeña», el vecino de Bembibre A.F.S.L, el único al que por ahora se imputa la tenencia ilícita de explosivos para la voladura de naves abandonadas y también para la pesca en los ríos del Bierzo Alto, rinde verdadero culto a todo lo paramilitar. En especial a lo que tiene que ver con los materiales relacionados con el ámbito de los artificieros. Así lo observaron desde el primer instante los agentes de la Guardia Civil que se encargaron de la investigación y que rastrearon a fondo su domicilio, en el que hallaron más de dos kilos de distintas sustancias explosivas.

Mientras se producía el registro A.F.S.L., de 40 años, que entre 1995 y el 2002 estuvo destinado como militar en Bosnia, no dejó de ufanarse de sus conocimientos para la desactivación de artefactos detonantes incluso a través del seguimiento de cursos específicos. Más allá incluso, A.F.S.L., según ha podido conocer este periódico, se ocupaba de adiestrar a su propio perro, un pastor alemán, en labores de rastreo y detección de algunos de los materiales que guardaba en su vivienda, la mayoría con bastante antigüedad y supuestamente procedentes de una explotación a cielo abierto en la que había trabajado.

Hasta máscaras de gas

Su pasión por todo lo paramilitar no sólo lo demuestra su colección de navajas automáticas o las flechas de punta metálica y el arco de fabricación casera de los que se incautaron los agentes. También se descubrieron durante el citado registro diversas máscaras de gas y un buen número de indumentaria de estética bélica. Esta remarcada propensión, casi obsesiva, hacia todo lo militar es uno de los indicios que llevan tanto las fuerzas del orden como la instrucción judicial de la Operación Cigüeña a rebajar cualquiera de las hipótesis de que los imputados por las voladuras y su grabación en vídeo formaran parte de una supuesta red organizada que se dedicase a la venta de explosivos.

Fuentes judiciales y próximas a la investigación prácticamente descartaron que A.F.S.L comerciara con unos explosivos sacados de un yacimiento minero antes del año 2002, cuando los controles no eran tan exhaustivos. En principio, A.F.S.L habría facilitado el material a los jóvenes, que lo probaron por diversión, sin vendérselo. Las investigaciones para aclarar de qué forman llegaron los explosivos a A.F.S.L. siguen abiertas y tampoco se descartan más detenciones. De estar caducados, sin embargo, no se le podría acusar de tenencia de explosivos. Otra situación sería si demuestra que los sustrajo.



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