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El río Sil

 

08/05/2010

Silla baja josé álvarez de paz

El anuncio de que la Consejería de Turismo de la Junta de Castilla y León quiere, con la ayuda del Instituto para la Reactivación de las Cuencas Mineras, resucitar por el trámite de urgencia el denominado tren minero Ponfeblino me encuentra con poca fe en un gobierno regional que hace pocos meses anunciaba que Castilla y León sería líder europeo de creación de empleo este mes de mayo, sin ir más lejos. Pero especialmente porque no se ven medidas convergentes que den contenido, sentido y acompañamiento a un tren fantasma atravesando un territorio desestructurado vital y medioambientalmente, con crecimiento negativo de la población.

Tomar en serio la tantas veces pospuesta agenda de la población sería la primera medida de planificación creíble. Pero todo parece indicar -”así me equivoque y tenga que pedir perdón por esto-” que esos 200.000 euros del estudio de viabilidad se unirán a los 1.781 millones de ayudas mineras sembradas a voleo en un territorio en declive crónico.

Releo estos días la prosa perfecta del berciano de adopción Juan Benet en su Breve noticia de los ríos españoles , empezando por los ríos gallegos tan buscados entonces por los pescadores bercianos, como el Navia solitario, acompañado en su mocedad por el sublime Ibias, donde ahora duermen los kilovatios y huyeron también las truchas. Tampoco les queda a los pescadores bercianos el seguro entonces recurso del Lor, el Soldón, el Neira-¦ Cae un poco lejos el Sella, que nace en Oseja de Sajambre, bajo la mirada asistencial de los picos de Europa «el único punto de la cordillera donde asentó el moro», concluye.

Benet es un panteísta que piensa que el ribereño acaba pareciéndose a su río natal. Los ríos gallegos, de carácter retraído y receloso, nacen casi todos en la provincia de Lugo, buscan el mar evitando pasar por Santiago, observa como si hubiera escuchado a mi amigo Carlos Casares decir que el «qué hay de lo mío». Pero su río predilecto es sin duda, eso se le nota, el Sil montañero, minero, energético y agricultor. Sería un milagro que llegara a ser también columna vertebradora del turismo rural en el Bierzo.

   
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