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Una generación de bercianos brillante

Sara, Marcos y Paula han terminado el instituto siendo los mejores y demuestran lo errático que es etiquetar a la juventud y crear falsos estereotipos.

 

Los jóvenes Marcos Martín, Sara Asensio y Paula Terrón. ANA F. BARREDO -

01/07/2018

maría carro | ponferrada

Sara Asensio, Marcos Martín y Paula Terrón son tres estudiantes brillantes. Los tres bercianos: una de Bembibre y los otros dos de Ponferrada. Los tres con las ideas claras sobre su futuro. Los tres un ejemplo de lo errático que es generalizar y definir con una única etiqueta a una generación completa de jóvenes que son un universo en sí mismos. La primera se ha alzado victoriosa de la fase nacional de la última Olimpiada Agroalimentaria, Agroambiental y Forestal en la categoría de Biología; el segundo ha sido el ganador absoluto de la Olimpiada Española de Economía y la tercera ha obtenido la mejor nota de toda la provincia de León en las pruebas de acceso a la universidad. Tres expedientes académicos extraordinarios que se enfrentan a una nueva etapa, la universitaria, y lo hacen con la misma determinación que les ha llevado a estar entre los mejores de España.

Matemáticas, Economía y Estudios Internacionales, y Derecho y Administración de Empresas son las titulaciones que han escogido Asensio, Martín y Terrón, respectivamente. Los tres lo han hecho siguiendo la norma no escrita de lo que dicta el corazón, aunque solo la primera lo tenía claro desde hace unos años. «Solo estudiando aquello que te gusta puedes ser realmente bueno en lo que haces», asegura Sara, que se marcha a la Universidad de Valladolid con la idea de formarse para, algún día, dedicarse a la docencia. Hará Matemáticas, aunque la Biología es su segunda opción si la primera llegara a fallar.

Esta joven bembibrense se presenta a la universidad con una nota de vértigo: 13,845 sobre 14. Podría haber estudiado cualquier cosa, pero eligió Matemáticas y lo ha hecho por la influencia del que fue su profesor en segundo de la ESO. Precisamente, son los profesores el principal valor de la enseñanza y en ello, coincidieron ayer los tres estudiantes bercianos, dejando claro también que, como en todo, no se puede generalizar y no faltan maestros malos; como malo es el planteamiento de un plan de estudios cerrado que frustra a algunos estudiantes.

«Habría que abrirlo más, buscar más creatividad y dar a los estudiantes más capacidad para decidir lo que les gusta. Vayas por una rama u otra, los paquetes son bastante cerrados», considera Marcos. «Un camino tan cerrado puede llegar a generar frustraciones», añade Terrón, que además considera que el propio aparato educativo tiende a querer dirigir a los estudiantes con mejores notas hacia la rama de las ciencias. «Aunque tengas buenas notas no tienes que ser médico, puedes ser muchas cosas e, incluso, no querer hacer un grado», asegura una joven que obtuvo que un 9,875 sobre 10 en la Ebau y que se va a Madrid para hacer Derecho y ADE.

Ella es la única de los tres que no descarta el emprendimiento como alternativa de futuro. Le gusta la moda y en su cabeza ronda de idea de una empresa de venta de ropa low cost sostenible, tanto desde el punto de vista medioambiental como de mano de obra. «Es una utopía», dice, pero lo cierto es que solo teniendo ideas se pueden llegar a hacer cosas. Y mucho es lo que quiere hacer Marcos, un apasionado de la economía, la política, las relaciones internacionales y la filosofía que llega a la universidad con un 13,65 sobre 14. Él tiene muchas inquietudes y defiende que hay muchos jóvenes que siguen la misma línea, alejados de la imagen actual que muchas veces se da de la juventud, sobre todo en los medios de comunicación.

«La juventud, hoy en día, está muy preparada y lo más interesante es que tenemos la oportunidad de hacer lo que nos apasiona, de enfocarnos a lo que nos interesa», asegura. Y ese interés no ha de tener límites, aunque la sociedad aún quiera seguir imponiendo determinadas normas absurdas, como el hecho —dice Sara— de vincular a las mujeres más con las Humanidades. «Yo he tenido asignaturas, como Física, en la que he sido la única chica y creo que es porque todavía hay muchas chicas que siguen pensando que ciencias es algo del género masculino, que es más difícil y no apuesta por ello cuando no tienen una vocación clara». No obstante, personas como Marcos, Paula y Sara ya se encargan de romper estereotipos.



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