+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario Diario de León:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 

| Reportaje | Científico desconocido |

Mino, el sabio de Tremor de Abajo

El Bierzo ha permanecido impasible ante la desaparición de una de las mentes más brillantes que en Física ha existido. Maximino Rodríguez reposa hoy en su pueblo natal

 

Por sus cargos en las más altas instituciones científicas el de Tremor se codeó con las autoridades -

Alejandro J. García - ponferrada
Alejandro J. García 29/04/2007

Dice una canción del grupo Mecano que los sabios y héroes mueren desconocidos. Una gran verdad. El caso de Maximino Rodríguez Vidal, nacido en Tremor de Abajo en 1921, bien puede ilustrar un ejemplo de ello. Sus restos mortales, descansan desde hace poco tiempo donde siempre quiso que fuese, en su pueblo, en su Bierzo. Allí, todos lo conocen como «Mino el listo». Pero ninguna institución política, ni académica, ni social de la zona se ha preocupado ni en vida ni en muerte de reconocer lo que este hombre ha supuesto para la historia de la Física, la Matemática en este país de grandes funerales. La razón bien puede ser que Maximino huyó siempre de la adulación y de los reconocimientos. Y aún a pesar de ello, los premios y galardones desbordan el curriculum que este periodista tiene ante sus ojos. Estímulo paterno La viuda del científico, María Teresa Centeno, cree que «fue mi suegro, su padre, el verdadero artífice del éxito de Maximino. Un hombre que con cinco hijas y un hijo proporcionó en los años 30 estudios a todos para que fueran independientes en la vida. Eso en una época donde las mujeres y los estudios quedaban en un papel secundario por las necesidades y las costumbres sociales». Maximino se crió entre periódicos, libros coleccionables y un afán por aprender descomunal. «A los 14 años terminó Bachiller porque hacía los cursos de dos en dos y empezó de oyente en la Universidad». Ya en el pueblo comprobaron su capacidad mental y la rapidez con la que aprendía las cosas, por distintas que fueran. Se hizo maestro por imposición paterna, «para tener el sustento asegurado», y sin embargo prosiguió estudiando Matemáticas donde conoció a Julio Palacios, quien le abrió los ojos a la Física, carrera que también estudió en secreto ganándose el dinero dando clases particulares para no liquidar la ya mermada economía familiar. Y a partir de ahí, los cargos académicos, los trabajos y las investigaciones prosiguieron hasta el día de su muerte por cáncer. «Era católico no practicante, pero murió besando un crucifijo », recuerda emocionada su mujer. Académico de la Real Academia de Ciencias, Miembro vitalicio del Institute of Electric Engineer, ejerció de profesor especializado en la Electrofísica y Matemáticas tanto en España como en Inglaterra. Piezoelectricidad, circuitos biestables, mecánica cuántica... Se le reconoce el diseño de la máquina de calcular electrónica digital. En 1955 obtiene la cátedra de Electricidad y Magnetismo en La Laguna, donde revoluciona y moderniza la institución e inicia varias líneas de investigación. En 1960 «ficha» por la Universidad de Valencia, donde entre otras muchas tareas comienza a trabajar para el CESIC en proyectos civiles y militares. En el 66 se incorora a la cátedra de Electricidad y Magnetismo de la Complutense, donde la Electrónica Física se convierte en su principal actividad. Desde 1974 colabora con instituciones de Estados Unidos creando un equipo de colaboradores internacional y multidisciplinar: microondas, láminas fotovoltácicas, fenómenos físicos...Su curriculum es prolijo: tres carreras, un doctorado, cuatro cátedras, catorce cargos de asociaciones e instituciones científicas, decano y vicedecano en ocasiones, media docena de libros publicados, director de tesis, maestro de maestros...Becas, premios nacionales e internacionales.






Buscar tiempo en otra localidad