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Una puerta abierta cada siete años

La iglesia del convento de clausura de las Madres Concepcionistas abre al público en Ponferrada para que los visitantes admiren sus artesonados y la talla de la Inmaculada

 

Talla de la Inmaculada Concepción que puede verse en la iglesia - RAQUEL F. CRUZ

Una puerta abierta cada siete años -

Raquel F. Cruz - ponferrada
Raquel F. Cruz 20/07/2004

El Monasterio de la Purísima Concepción, popularmente conocido como el convento de clausura de las Madres Concepcionistas, ha abierto sus puertas este año. Y lo ha hecho porque es tradición que se abra cada siete años y con motivo del Año Santo para que todas las personas que hagan el Camino de Santiago disfruten de los tesoros que esconde. El cuidador de esta iglesia, Rafael Canseco, nos cuenta que «su fundación data del año 1524 aunque en un primer momento el edificio fue diseñado para ser un palacio». Posteriormente, el edificio pasó a ser el ayuntamiento de la villa hasta que se trasladó al inmueble que en aquel entonces estaba en frente y que hoy es el Museo del Bierzo. Este convento, por tanto, está situado en el centro histórico de la ciudad. La fachada principal del edificio da a la calle del Reloj y posee otra lateral que da a la calle Flórez Osorio . Los mecenas de esta obra de arte fueron Don Álvaro Pérez Osorio y Laziana, que fue corregidor de la villa, y su esposa Doña Brianda de Quirós, que además de ésta, realizaron otro tipo de obras benéficas. Los dos están representados en los escudos de armas colocados a ambos lados del altar mayor, al comienzo de la nave. Las obras que se realizaron para adaptar el espacio civil anterior al actual monástico debieron realizarse entre los años 1524 y 1531. La capilla se amplió en 1536 y en 1548 se construyeron 16 celdas para las monjas de clausura que viven en el convento de las Concepcionistas Franciscanas. Lo más destacado de este edificio es su iglesia. En ella lucen dos artesonados de tradición mudéjar en madera de castaño, perfectamente conservados. Ambos datan del segundo tercio del siglo XVI. El más cercano al altar posee una pequeña linterna circular en el centro, que ilumina la estancia. En la clave aparece representado Dios con la bola del mundo en la mano. El artesonado más alejado del altar y cercano a la salida de la iglesia es una cubierta policromada con motivos florales y heráldicos. El altar mayor originario desapareció y en su lugar hay otro que alberga, como imagen principal, una talla de la Inmaculada policromada y encuadrada dentro de la escuela de arte de Gaspar Becerra.