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UN AÑO DE LUCHA CONTRA LOS DELITOS MEDIOAMBIENTALES

El Seprona investiga la autoría de 34 fuegos declarados el último año

Hace un llamamiento a la colaboración ciudadana para resolver el macroincendio de Bárcena.

 

Un agente del Seprona delimita la zona de inicio de un incendio forestal el pasado verano. GUARDIA CIVIL -

22/01/2017

CARLOS FIDALGO | PONFERRADA

El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil mantiene abiertas 34 investigaciones para aclarar la autoría de los incendios forestales declarados en el Bierzo, Laciana y La Cabrera durante el pasado año, entre ellos el fuego que, partiendo de Bárcena de la Abadía, calcinó más de dos mil quinientas hectáreas entre los municipios de Fabero, Páramo del Sil, Peranzanes y Candín el pasado mes de septiembre. En algunos casos las investigaciones están bastante avanzadas pero necesitan de la colaboración ciudadana para cerrarse y la Guardia Civil ha hecho un llamamiento a los vecinos de zonas afectadas para que rompan el muro de silencio que se encuentra en más de una ocasión, como sucede precisamente con el incendio de Bárcena, el mayor de todos los registrados en Castilla y León el verano pasado.

La labor de las dos patrullas del Seprona en el Bierzo, que durante el año pasado registraron 548 denuncias por infracciones medioambientales de todo tipo en las comarca, sí permitió detener el pasado año al autor de una serie de incendios en el municipio de Corullón. Se trata, como ya adelantó este periódico, de un joven de 21 años que ha confesado la autoría no sólo del fuego del pasado 27 de agosto por el que fue detenido, sino de otro más en 2016 y tres en 2015. Cuando los agentes le preguntaron por las razones por las que acostumbraba a prender fuego, siempre de madrugada, al pie de la carretera de Corullón a Cadafresnas, el detenido no fue capaz de ofrecer un motivo, más allá de que le gustaba ver cómo ardía el monte. El autor confeso de los cinco incendios siempre actuaba de la misma forma, según confesó a los agentes; detenía su coche al volver de alguna fiesta y prendía el monte a la orilla de la carretera.

El Seprona atribuye buena parte de los incendios intencionados más graves que se producen en verano en el Bierzo a la labor del pirómano clásico, una persona con problemas mentales que no ceja hasta ver el monte quemado. Las negligencias en la quema de rastrojos, en especial en otoño con los castaños, y en invierno con los pastos, son otra causa importante de los incendios en una comarca donde subsiste la cultura del fuego como en Galicia, que ha acostumbrado a los habitantes de zonas rurales a usar las llamas como instrumento de limpieza.

Las cámaras de vigilancia que la Consejería de Fomento y Medio Ambiente pretende instalar en el monte el próximo verano servirá de ayuda para atajar el fenómeno, pero la Guardia Civil siempre espera más colaboración ciudadana allí donde se produce un fuego. El miedo a sufrir hipotéticas represalias, reconoce el Seprona, hace que muchos vecinos callen.



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