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memoria histórica

Sepultura para un ‘maqui’ berciano 75 años después

La familia de Félix Yáñez entierra sus restos en El Barco tras aparecer en una fosa en 2010.

 

Acto del pasado viernes en el cementerio de El Barco, en recuerdo de Félix Yáñez. LA REGIÓN DE ORENSE -

Sepultura para un ‘maqui’ berciano 75 años después -

17/04/2018

m.c. cachafeiro | ponferrada

Los restos de Félix Yáñez González, uno de los últimos guerrilleros bercianos, descansan ya en el panteón familiar de El Barco de Valdeorras, 75 años después de su muerte.

Fue en un sencillo y breve acto el pasado viernes, rodeado de algunos de sus últimos familiares. Su cuerpo fue exhumado en 2010 en una fosa común extramuros de la iglesia de Vilavella, una pequeña aldea de Lugo perteneciente al municipio de Triacastela. Allí cayó muerto por la Guardia Civil junto a otros dos bercianos, Pedro Voces Canóniga, vecino de Villabuena, y Antonio Vega Guerrero, de San Juan de la Mata, mineros como él, que se habían echado al monte como maquis. Un cuarto pudo huir.

Todos ellos fueron localizados en una casa de esta aldea después de ser delatados por un vecino. Al ser ejecutados, Antonio Vega gritó su nombre mientras hacía explotar una granada. Era el 12 de noviembre de 1943. Lo hizo para que el pequeño pueblo lucense nunca olvidara su nombre.

En el acto, el pasado sábado, ya no pudo estar presente la hermana de Félix Yáñez, que sí conoció el hallazgo de los cuerpos, impulsado por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. Fue ella quien facilitó la prueba genética para comprobar su identidad.

«Muerto en encuentro con la Guardia Civil». Así reza el informe del juzgado militar de Lugo al referirse a los tres guerrilleros bercianos. En la instrucción, a cargo del juez Emilio Molina Carreño, coronel de caballería, bailaron los nombres y a pesar de la reivindicación que Antonio Vega había hecho de su propia identidad, pasó a ser en el auto Ovidio Peláez. Félix Yáñez fue confundido con el hermano de Pedro, Salvador Voces, lo que hizo retrasar las pruebas de ADN hasta identificar a los tres que realmente estaban enterrados en los muros de la iglesia de Vilabella.

Los tres fueron localizados, no dónde decía el auto del juzgado, sino donde los vecinos del pueblo señalaron. «La ARMH se encargó de la recuperación de los testimonios y de todo el proceso de investigación, entrevistas con los testigos y documentación en archivo, que llevó a la localización de la fosa. Todo este proceso duró varios años», se explica en el informe oficial de 2010.

El presidente del Ateneo Republicano de Valdeorras, Francisco Cobo, recordó en el camposanto valdeorrense el pasado día 13 a las cientos de víctimas de la Guerra Civil que siguen en las cunetas, en una situación que sólo supera Camboya, mientras que el sobrino de Félix Yáñez, concejal de Riada Cidadá en la Corporación de El Barco, expresó el agradecimiento de la familia por reunir a sus seres queridos de una vez para siempre.

Tras el golpe de Estado del 36, los tres marcharon a Asturias a defender la República. Al caer el frente asturiano se echaron al monte. Durante siete años compusieron la partida de los Pitaciegos, apodo del hermano de Pedro Voces, abatido años después. Félix Yáñez tenía 31 años. Le llamaban Vasco y cuando trabajó en las minas era militante de UGT.

En el cementerio de El Barco descansan también otros «guerrilleiros», en fosas excavadas en la tierra. En una breve visita guiada por el sobrino de Félix Yáñez, también se refirió al teniente de alcalde de El barco, asesinado en Sigüeya, en el municipio de Benuza, en 1940.





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