+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario Diario de León:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 

EN MEMORIA

El soñador discreto

 

José Álvarez de Paz / Exeurodiputado del PSOE
10/03/2018

Trasplantado al Bierzo desde la vecina Asturias cuando ya era un chopo hecho y derecho, enraizó en Ponferrada hasta este mes de marzo lluvioso, cuando después de las nevadas tardías, maduran las yemas de los cien mil árboles urbanos que soñara al tomar posesión de la alcaldía, sueño heterodoxo en tiempos en que gestión pública era sinónimo de hormigonera y motosierra.

A su lado di los primeros pasos en la abogacía, hasta que me dijo, «ya puedes volar solo».

Socialista a fuer de demócrata, entendía el socialismo democrático como un proyecto de felicidad para los humanos, una agrupación de hombres y mujeres libres e inteligentes.

Como alcalde fue un hombre-puente, que quiso, cuando tuvo mayoría sobrada, que la oposición formara parte de la comisión de gobierno. Precisamente por eso, por ser hombre-puente, fue marcado con la cruz de los que iban a morir el 24 F.

Juntos conocimos las cuatro esquinas de la provincia de León, a veces dando mítines ante media docena de lugareños asustados, bajo la vigilancia de la Guardia Civil.

Hombre tranquilo, pero gobernante firme, decía que el bolsillo de los políticos tiene que ser trasparente.

Más dado a los hechos que a su proclamación, soñó y vio acabado el más ambicioso proyecto urbano de Ponferrada —una miniciudad de servicios y cooperativas en el corazón de la Puebla— nunca inaugurado. Con el parque de la Concordia atravesado por la Alameda de Allende, aledaña a la de la Libertad.

Mucho le dolió a Celso la posterior tala salvaje de aquel símbolo de su paso por la alcaldía: «más pronto que tarde, llegará un día en que los hombres y mujeres libres caminarán bajo las altas alamedas».

Una larga y cumplida trayectoria de servicio público, asistido siempre con la fuerza y la presencia de una gran mujer, su compañera Carmina, descansa ya aquel soñador que un día me dijo: «para ser buen socialista, hay que tener mucho corazón».



Club de prensa