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CULTURA

La última pista del retrato de Gil

El rastro de la fotografía del escritor lleva hasta la vieja colección de Marcos Prieto. Hijo y nieto de fotógrafos, Marcos Prieto, ya fallecido, fotocopiaba las imágenes que le cedían las viejas familias de Ponferrada y las colgaba de las paredes de su bodega en el casco antiguo de la ciudad

 

Retrato de Gil). - DM

Leonardo Prieto (1871-1951) - DM

CARLOS FIDALGO | PONFERRADA
23/07/2015

La última pista que conduce al retrato original de Enrique Gil y Carrasco se desvanece en una bodega del casco antiguo de Ponferrada, donde el coleccionista Marcos Prieto Martínez, hijo y nieto de fotógrafos, colgó a lo largo de su vida las fotocopias de imágenes antiguas que rastreaba en los álbumes de decenas de familias de la ciudad. Prieto falleció hace tres años, pero las copias de aquellas imágenes en blanco y negro, algunas del siglo XIX, todavía adornan las paredes de la bodega, en otro tiempo un punto de encuentro de la vieja Ponferrada durante las tardes de los domingos.

Y entre las decenas de retratos de pro-hombres bercianos, de espacios urbanos desaparecidos o reformados, y una completa colección de rostros de las reinas de las Fiestas de La Encina, quien se fije bien puede descubrir, justo detrás de la puerta, el rostro del autor de El Señor de Bembibre. Se trata de la misma imagen de Gil y Carrasco demacrado por la enfermedad que todavía conserva en una copia moderna la familia Casasola y que se dio a conocer la semana pasada a los asistentes al Congreso Internacional sobre el escritor —durante las sesiones celebradas en la Uned— para avalar la hipótesis de que el novelista se hizo un daguerrotipo en el tramo final de su vida que después se trasladó a papel fotográfico sobre cartón.

También los Valdés

El retrato de la bodega, que ya pasó inadvertido en la exposición con la que la Asociación de Vecinos del Casco Antiguo celebró su vigésimo quinto aniversario, es, por desgracia, otra fotocopia, y comparte espacio con otras dos reproducciones también salidas del mismo álbum de la familia Casasola: los retratos de Martín y David Valdés, cuyos originales sí se guardan de nuevo en el cuaderno de fotografías de los descendientes de Petra Carrasco, la madrina del escritor romántico.

Quienes conocieron, y en ocasiones acompañaron a Marcos Prieto en sus visitas a las familias más antiguas de Ponferrada, cuentan a este periódico que el coleccionista fotocopiaba todas las imágenes que le cedían y luego las devolvía a sus propietarios. Las paredes de la bodega se llenaron así de cuidadas reproducciones donde Prieto documentaba nombres, fechas y en algunos casos los méritos de cada personaje.

Copia del daguerrotipo

La familia Casasola, sin embargo, no tiene en su álbum la fotografía original —aunque no deje de ser, según la hipótesis defendida en el Congreso, una traslación del primer daguerrotipo que Gil pudo hacerse en 1844 en Barcelona, antes de partir para su último viaje, o posteriormente en París o en Berlín— como sí ocurre con los retratos de los Valdés. Y Leonor Casasola, la persona que prestó la imagen a Marcos Prieto, también ha fallecido.

Se impone ahora un nuevo vistazo a los cajones, a los desvanes, a los escritorios, los estantes y los libros viejos. En la casa de los descendientes de Petra Carrasco y en la de los hijos de Marcos Prieto. Y si aún así, la imagen continúa sin aparecer, habrá que dar por perdida la primera copia fotográfica del daguerrotipo de Gil y Carrasco.