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EL BIERZO ■ MEDIO AMBIENTE

Los vecinos de Tremor alertan de los vertidos al río de una mina abandonada

Junta Vecinal y Ayuntamiento de Igüeña reclaman una actuación tras denunciarlo al Seprona.

 

En la actualidad sale agua anaranjada del interior de la bocamina. M.Á.C. -

La documentación de la mina está por los suelos. M.Á.C. -

M. Á. Cebrones
16/04/2018

Tremor clama por los daños medioambientales tras el abandono del pozo Casares. Ayuntamiento y Junta Vecinal piden una balsa de decantación y una depuradora residual además de la retirada de amianto, baterías y bombonas. Dicen los vecinos que Casares no registró un cierre, sencillamente se abandonó.

«Casares» se convirtió en 2014 en el último bastión por la defensa de la minería del Bierzo Alto. En su interior se registró el último encierro voluntario de trabajadores mineros solicitando una solución que permitiera un mantenimiento, aún bajo mínimos, de la explotación de carbón en la cuenca. Nueve trabajadores que, apenas tres años después han visto como la empresa a la que pertenecía la explotación, Alto Bierzo, entraba en concurso de acreedores y era posteriormente adquirida por MBA.

Tras la adjudicación, que incluía la subrogación de 91 de los 126 trabajadores que por aquel entonces tenía la empresa, se iniciaron negociaciones con Endesa y Junta para poder recuperar las 15.000 toneladas de cupo que originalmente tenía la explotación. En su momento se confirmaron solo 3.000 toneladas, se sostuvo apenas el personal de mantenimiento, hubo reuniones, manifestaciones y asambleas de mineros en las que se anunciaba, allá por julio de 2016, el incremento futuro del canon y con ello la incorporación paulatina de trabajadores.

Y casi dos años después, de repente, la nada. Ni se incrementó el cupo, ni se fueron incorporando más trabajadores y desapareció el mantenimiento de la explotación. Ese abandono ha generado el deterioro de la explotación, actualmente inundada, asoma el agua hasta la bocamina por la que salieron a cuentagotas los encerrados. Y por la galería de la Cota 0 ya se vierte agua con óxido y otros contaminantes que en apenas quince metros se suma al caudal del río Tremor.

Esta contaminación ya ha sido denunciada por la Junta Vecinal y el Ayuntamiento de Igüeña ante el Seprona, la Junta y la confederación Hidrográfica. «No pedimos que nos den lo que ya se ha perdido, no pedimos minas, pedimos que no nos perudiquen más», señalaba Víctor Castro, alcalde pedáneo de Tremor de Arriba y concejal de Igüeña.

Según Castro, esta situación se debe a que «Casares no registró un cierre, sencillamente se abandonó», y es que asegura que «con un expediente de cese de actividad deberían haber sacado del interior todos esos materiales que ahora contaminan el agua. Vagonetas, railes, postes, todo lo posible. No lo hicieron y ahora ya es imposible bombear toda la explotación». Castro aseguraba que la única posibilidad de evitar que el agua continúe contaminando el río que suministra a poblaciones cauce abajo y llega al pantano ampliando su área de afección pasa por «construir una balsa de decantación para los minerales pesados, y después una depuradora. Que la pague quien la tenga que pagar pero si los ayuntamiento tenemos que depurar nuestras aguas residuales, ¿por qué no éstas?», se preguntaba.

Pero no es el agua vertida al río la única preocupación. «Aquí llegan camiones y furgonetas, no sabemos ni de quién o si están autorizadas, y se llevan lo que pillan, muebles, ventanas, puertas, grifos. Sin embargo aquí quedan bombonas, baterías o lámparas con el ácido».



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