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MARTES GRANDE EN lA BAÑEZA

Que no te lo tengan que contar

La musa, Marina Miguélez Vázquez, preside el gran desfile de Carnaval en una tarde lluviosa en la que el agua no merma las ganas de fiesta; la alegría que derrochan los bañezanos le gana la batalla al mal tiempo .

 

Al oscurecer, los disfraces ganan detalles y sale a relucir la originalidad de algunos trajes del desfile del Martes de Carnaval de La Bañeza. - MARCIANO PÉREZ.

14/02/2018

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FOTOS: Martes de carnaval en La Bañeza.

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a.g. valencia | la bañeza

Hay que vivirlo. Que no te lo tengan que contar. No hay nada como verlo en vivo y en directo y da igual si llueve o truena, «el desfile sale aunque haya buen tiempo», comentaban ayer en todo irónico. Una muestra más del afán carnavalero, del espíritu único que reina en la ciudad en estos días. Ese que ni la lluvia aguó. Las ganas de fiesta, el buen ambiente, el baile y la música plantaron cara a la climatología y si quería llover, que lloviera porque Carnaval es solo una vez al año.

Las nubes no nublaron las ganas de los carnavaleros pero tampoco las del numeroso público que siguió al detalle el desfile. Y es que, en La Bañeza ya se sabe, hasta el paraguas puede ser un disfraz.

La gran comitiva estuvo formada por sesenta grupos. Una caravana presidida por la musa, Marina Miguélez Vázquez, que desde la carroza más alta entró directa al olimpo de Don Carnal. Ella, la inspiración de esta edición de la fiesta. La musa número 28 que vestida de plata y azul estuvo escoltada por un buen número de vikingos a los que se les escapó más de un ¡Viva la musa!.

Al son de la música, los hippies, las brujas, los duendes y camalones, las ratitas y Parchís e incluso unos aviadores muy acróbatas compartieron escenarios por la calle de la ciudad. Los grupos numerosos, los que se trabajan cada detalle del disfraz y los más originales hicieron brillar una tarde gris sólo en lo climatológico. Es tal el número de participantes que la cabecera y la cola del desfile llegaron a juntarse en Vía de la Plata. Y todo, cabe reseñar, sin que haya motivación económica o de premios para participar en el desfile. Es pura devoción por el Carnaval.

Los niños y los abuelos se unieron una tarde más en torno a don Carnal. Ni los más pequeños se quejaron ni los más mayores borraron la sonrisa. El público fue testigo de cada momento aportando sus piropos, comentarios y sonrisas a lo que pasaba ante sus ojos. Al final todas esas personas que aguardan durante horas a que desfilen los grupos disfrazados son parte esencial y dan mucho sentido al trabajo que se esconde detrás del Carnaval. Son la otra parte imprescindible de la fiesta.

Ayer tampoco faltaron los carnavaleros por libre. Los que al disfraz le añaden el juego de palabras y el teatro. Por ejemplo ‘Las 50 sombrillas de Grey’ o hasta ‘Choco’ Crispín D’ Olot participó en la comitiva. Muy presentes estuvieron los guiños a la capitalidad gastronómica y hasta Merlín, con su larga cabellera blanca, se apuntó a la fiesta.

El Carnaval va dando sus últimos coletazos. Hoy el entierro de la sardina saldrá a las 20.30 del bar Industrial para bajar en ‘procesión’ con el pez hasta la plaza Mayor. Las plañideras despedirán a don Carnal y en La Bañeza esta tarde hasta el luto será un disfraz. Los más carnavaleros tendrán todavía un acto de rendición a la fiesta el próximo sábado, Sábado de Piraña, en el Barrio Mojao, donde el ingenio dará una tregua a los que se resisten a guardar el antifaz.