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Sin nadie que nos salve

 

julia Barrios Amo de San andres del Rabanedo - 24/05/2018

Y es ahí cuando te das cuenta de que todo se ha acabado, de que no existe un final feliz para todo el mundo, de que todas esas historias que has leído en los libros te hacen creer que puedes conseguir el amor que se consigue en ellos. Pero lo que no te cuentan es, que cuando crees que lo has conseguido, cuando crees que ya no habrá más piedras por el camino, más obstáculos que te impidan ser feliz de una vez por todas, se desvanece. Se va. Desaparece. No hay una explicación razonable, ni si quiera una explicación que tenga lógica de porque nos mienten haciéndonos creer que podemos ser tan afortunados como Romeo y Julieta, que murieron por el amor que se procesaban el uno al otro, cuando en realidad no llegaremos ni a su sombra. Jamás tendremos un amor puro y sincero ya que, para ello, deberíamos dejar de intoxicarnos con nuestro entorno. lo peor del amor es el autoengaño, pero en él caemos todos. Nos engañamos a nosotros mismo de que la persona que hemos encontrado es la persona, aquella que hará que nuestro mundo vibre; pero seguramente lo unido que vibre serán nuestros móviles tras los miles de llamadas de aquellos amigos que iremos dejando en el olvido por someternos al enamoramiento. Una vez que ya hemos conseguido auto engañarnos tanto de que realmente creemos y estamos convencidos de que esa persona es la correcta empieza una etapa en la que vivimos para dar y recibir amor, siempre sonriendo, siempre riendo. Es la mejor parte de todo esto, esa parte que crees que jamás acabara, en la que las discusiones se acaban con besos y los besos en polvos esporádicos hasta caer rendidos en el sofá. Es una etapa bonita y de la que siempre estamos orgullosos de hablar con nuestros amigos cercanos cuando nos preguntan por nuestra relación. Lo peor es, que, aunque la relación sea de dos personas, siempre habrá uno que este más enganchado, más pillado, más enamorado, siempre habrá uno que quiera más, que ame más, que dé más. Y ese, será el que más sufre. El que peor lo pase. El que más cicatrices tendrá al final. El amor es una mierda. Uno dejara al otro, y ese otro no lo asumirá, no podrá creer que lo ha perdido, vivirá con la esperanza de que un día llame a su puerta arrepentido y todo vuelva a la normalidad de la etapa bonita, y es que, así como acaba, no hay una colchoneta que haga que suframos menos. La caída es estrepitosa y no podemos evitarla. Caeremos sin paracaídas. Sin nada que nos sujete. Sin nadie que nos salve.






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