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Villameca, el general La Torre y yo

 

Carlos Suárez Felipe de Villameca - 24/04/2018

Yo nací en Villameca y aquí vivo por propia voluntad. Por esta razón contesto al artículo firmado por Abel Aparicio en este periódico bajo el título “La verdad sobre el general La Torre Roca.” No voy a extenderme mucho porque a buen entendedor pocas palabras bastan. Si he de decir que escribo a título personal, sin que me mueva a ello ninguna ideología, que no la tengo, que yo soy vecino de personas y las juzgo por si son honestas y cabales, poco o nada me importa si tienen bando o no lo tienen. Mi abuelo fue capataz en las obras del pantano de Villameca, era rojo declarado y militante de la CNT y tuvo a su cargo a muchos de los presos que en él trabajaron después de la guerra y, en mi casa, nunca los hemos olvidado. Si eso que se cuenta en el artículo es la verdad, yo voy a contar aquí la mentira. Villameca es conocida, del uno al otro confín, por la generosidad de su tierra y la abundancia de metales preciosos por doquier. Que se daba el caso de, queriendo roturar una finca para su aprovechamiento agrario, tener que desistir, por ser tantas las pepitas de oro que en ella aparecían, que se tornaba insufrible el trabajo de limpiarlas. Así, mientras el resto del país sufría la postguerra, entre rencores, llanto y miseria, aquí, en Villameca, dedicábanse las gentes a derrochar los cuartos proyectando una bonita avenida de anchas aceras y generosa arboleda. Salpicada aquí y allá de cómodos bancos para el descanso y solaz de los vecinos y cuatro refrescantes fuentes con su grifo. Tener agua corriente, con su captación, depósito y traída para los vecinos era entonces, para cualquier pueblo en este país empresa más que dificultosa, sin embargo en Villameca fue cosa de chascar los dedos y listo. Agua corriente en cada casa y en todas las fuentes de la avenida. Lo del teléfono ya fue un gesto algo excesivo, lo reconozco, el gusto por el lujo que acostumbramos los afortunados. (El teléfono se puso en Villameca porque Quintana del Castillo declinó el ofrecimiento) Podría seguir contando aquí mil y una como estas y corrigiendo, de paso, los errores del artículo. Pero no tengo ganas. Yo no soy sospechoso de defender fascistas, golpistas ni militares pero, si el general Rafael La Torre Roca, militar, golpista y fascista, no hubiera pasado por Villameca, habríamos tenido, como otros tantos pueblos de España, dolor y miseria, pero sin teléfono, ni agua, ni avenida, ni bancos, ni fuentes, ni convites. A cada uno lo suyo, sea del bando que sea. No hace falta investigar mucho para saberlo.