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Yo era muy niña

 

NARIA JESUS ORTEGA LOPEZ de LEON 24009 - 29/04/2018

Yo era muy niña, pero recuerdo cuando la tía mandó a mi padre la carta recibida por mi abuela paterna desde algún organismo del Gobierno, consultando a los hermanos qué se hacía al respecto. Era yo muy niña, pero recuerdo aquello como algo importante que hizo reunirse a los hermanos para opinar y aconsejar a mi abuela ciega. Y de aquella carta, que oí leer a mi padre y mis tíos, yo aprendí algunas cosas de una guerra fraterna en la que se luchó con distintas ideas, según cómo aquellas personas entendían España y, muchas veces simplemente por el lugar en que vivían… Y símbolo de aquella lucha pasada era que descansaran sus cuerpos en ese monasterio que se estaba construyendo. Era yo muy niña, pero recuerdo que aprendí que muchos quedaron en cunetas, sin identificar. Pero que otros, fallecidos ya en hospitales, estaban perfectamente identificados en las tumbas de los cementerios. Y eran de esos fallecidos los que serían trasladados a ese Monasterio, y pedían, por ello, permiso a la familia (en el caso de mi tío, soltero, a su madre). Y recuerdo que aquel fin de semana, con mis padres, viajé en aquel antiguo coche a el pueblo donde decía la carta estaba enterrado, hasta localizar la sepultura donde figuraba, en la lápida, que mi tío descansaba. Era yo muy niña, pero recuerdo que aquello lo percibí como una decisión importante cuando mi tía, con el acuerdo de los hermanos consultados, escribió la carta que mi abuela firmó autorizando el traslado de mi tío. Y recuerdo también cuando mi padre y sus hermanos supieron por mi abuela que el traslado estaba realizado y fui con ellos a localizar el sitio (muy niña aún, recuerdo una sala en que las paredes estaban llenas con los nombres de las personas que allí descansaban. Y recuerdo también, como un juego para mí, buscar, hasta encontrar, el nombre de mi tío… rezar un padre nuestro por todas las personas allí enterradas y salir a la calle para que yo corriera y jugara) Era yo muy niña, pero ahora, muy cercana la vejez, siento que mi familia no guardara aquellas cartas en que se le pedía permiso para hacer el traslado de mi tío, o se le comunicaba que había sido realizado, así como una copia de aquella en que mi abuela lo autorizó…¡Lástima que entonces sólo se escribía a mano y no había fotocopiadoras! ¿Habrá registro, al menos, de esas cartas en algún organismo oficial? Mucho me temo que ni eso…Pero sería interesante que lo hubiera, para poder juzgar con datos reales acontecimientos sucedidos y decisiones tomadas… Mª Jesús Ortega López

   
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