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El colapso de todos los inviernos

 

VERLAS VENIR ERNESTO ESCAPA
11/01/2018

Como si la fatalidad nos hurtara estrenar un año con sosiego, otra nevada mal digerida agitó el retorno navideño, poniendo de relieve nuestra precariedad institucional para abordar imprevistos machaconamente anunciados. Aunque sábado y domingo concentraban la vuelta a casa de los desplazados al turrón, los responsables de garantizar el buen discurrir de una operación masiva de tráfico, andaban a lo suyo: el ministro de Fomento almendrado en Santander, y el de Interior, con su fontanero de Tráfico, arrebujado en el palco sevillano del Sánchez Pizjuán, recibiendo el revolcón bético. Así que el colapso de más de tres mil familias pilladas en la ratonera de la AP-6 durante dieciocho horas, en la tarde y noche del sábado al domingo, los pilló lejos y ausentes del problema. Como no les urge acudir el lunes al trabajo, sin ninguna prisa. Ahí se mantuvieron amorcillados, hasta que la dimensión del problema causado por su negligente descuido, los sobresaltó en pesadilla. Y entonces fue la risión de revivir otra vez más lo tantas veces padecido.

El ministro santanderino de Fomento, haciendo de Magdalena, anunció el domingo la apertura de un expediente a Iberpistas, como hiciera la andaluza con Aucalsa en diciembre de 2008, cuando la autopista de Asturias atrapó durante nueve horas a 1026 familias en sus coches, además de 378 pasajeros en 8 autobuses. Entonces la escandalera la organizaron la portavoz parlamentaria y actual vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, acusando al gobierno de crear un caos por no afrontar los problemas, y el portavoz de Fomento Andrés Ayala, quien expresó su vergüenza por la imprevisión del gobierno, pidiendo la dimisión de Magdalena Álvarez «por no vigilar ni revisar los medios de Aucalsa» para luchar contra las nevadas. El expediente informativo de 2008 a Aucalsa, gestionado por las delegaciones del gobierno de Asturias y de Castilla y León, derivó en un dictamen que lo transformaba en sancionador, al comprobar que faltaban máquinas quitanieves, que se retrasó el cierre de la vía y se demoró el aviso del colapso a las autoridades. Pero todos tranquilos, sin adelantar acontecimientos. Entonces ya teníamos el precedente de la nevada del 27 y 28 de febrero de 2004, que bloqueó la Ap-1, entre Burgos y Vitoria, con Álvarez Cascos de ministro. También don Francisco abrió expediente a Europistas, como Ana Pastor lo hizo a Audasa en 2012 y 2014, por atascos y demoras en los peajes de la autopista del Atlántico.

La experiencia nos sirve para anticipar sin error lo que ahora va a ocurrir con absoluta seguridad. Aunque lo detectado antes se incrementó exponencialmente el pasado fin de semana, multiplicado por tres. Y escojo estos paralelismos, porque su lección nos toca de cerca. En el atasco de 2004, el expediente fue archivado sin sanción, mientras los afectados recibieron 150 euros de indemnización año y medio más tarde, con estafa de Ausbanc. Porque Luis Pineda llegó a un acuerdo extrajudicial con Europistas, para no recurrir la sentencia estival de la Audiencia de Burgos ante el Supremo, por el que se embolsó 406.000 euros en perjuicio de los afectados, que camufló como publicidad de la concesionaria en sus revistas. En la nevada de 2008, 90 afectados recurrieron y lograron una indemnización global de 15.427 euros, equivalente a la recaudación de la vía en cuatro horas. En febrero de 2015, la ministra Ana Pastor archivó en secreto el expediente sin ninguna sanción a Aucalsa. Parece cantado lo que ha de ocurrir con el expediente de don Íñigo, así que lo amortigüe el olvido. Sin ningún aprendizaje ni provecho, por supuesto.