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La Residencia de Señoritas expone sus inquietudes

La institución cumpliría en octubre 102 años y lo celebra con una muestra en Valladolid.

 

Un hombre contempla las fotografías de las muestra de Valladolid. R. GARCÍA -

19/01/2017

efe | valladolid

La Residencia de Señoritas, hermana de la Residencia de Estudiantes, cumplirá en octubre 102 años de un anhelo frustrado, de un empeño efímero al que puso fin la Guerra Civil tras quince años de vida en un afán por modernizar la sociedad a través de la educación e igualdad de oportunidades de las mujeres.

Nació en Madrid en octubre de 1915 con el propósito de fomentar la enseñanza universitaria para las féminas en España, como paso previo para normalizar la sociedad mediante su plena incorporación en todos sus ámbitos, como así testimonia la exposición ‘Mujeres en vanguardia’, inaugurada en Valladolid.

Fruto de los postulados de la Institución Libre de Enseñanza que fundó Francisco Giner de los Ríos, esta versión femenina de la Residencia de Estudiantes «defendía la coeducación» como instrumento de modernidad, explicó Almudena de la Cueva, comisaria de esta exposición que permanecerá en Valladolid hasta el 12 de marzo. Cuadros, cartas, fotografías, libros y fichas figuran entre los fondos expuestos dentro de este muestrario itinerante que, con motivo del centenario, hace meses emprendió una itinerancia auspiciada por la Residencia de Estudiantes y la sociedad estatal Acción Cultural Española.

La Residencia de Señoritas comenzó con treinta matriculadas y por sus aulas y habitaciones pasaron más de 1.500 a lo largo de dos décadas según el censo que una de ellas, la periodista Josefina Carabias, comentó en un conocido artículo publicado en 1933.

De esa nómina formaron parte nombres conocidos como Victoria Kent, la primer mujer que ocupó un cargo público en España, pero también las pintoras Menchu Gal, Victorina Durán, Maruja Mallo y Delhy Tejero, la filósofa y escritora María Zambrano y la poetisa Alfonsa de la Torre. De todas ellas dan cuenta cuadros, primeras ediciones de libros, misivas y otras anotaciones fruto de la vida ordinaria y administrativa de una residencia que nació el mismo año, 1915, en que fue derogada la Real Orden de 1888 por la que exigía a las mujeres un permiso especial para poder estudiar en las universidades.

Ya en 1870, según el relato de la exposición, Fernando de Castro sembró la semilla de la igualdad con la creación de la Asociación para la Enseñanza de la Mujer. Pero este empeño renovador fue truncado en 1936 por el inicio de la Guerra Civil, cuando su directora, María de Maeztu, dimitió y el centro paso a manos de un comité presidido por Regina Lago y la contable Lucía Calvillo se hizo cargo del edificio en Madrid, ya que la Residencia de Señoritas se desplazó a Paiporta (Valencia), a comienzos de 1937, siguiendo al Gobierno de la República.