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APITERAPIA

Sanar gracias a las bondades de la picadura de abeja

Palencia celebrará el próximo 17 de marzo el . I Simposio Internacional de Apiterapia que dará a conocer esta milenaria técnica que gana adeptos.

 

El apicultor y apiterapeuta Cuscurita aplica la apitoxina. C. ORTEGA -

05/03/2018

Lucía Sánchez | SOria

«La abeja es el insecto más inteligente de la tierra. Es un ser social que se comunica con otras de forma rudimentaria», así describe Miguel Cuscurita a estos animales a los que cuida y de los que vive desde que tiene edad de trabajar. Este soriano, que regenta ‘La abeja ayuda’, el único centro de apiterapia en Soria se afana junto con otros 500 apiterapeútas de toda España en conseguir que la práctica, que se basa en la utilización de los productos de la colmena (miel, jalea real, propóleo, polen y apitoxina o veneno de abeja) sea reconocida como una terapia complementaria a la medicina, ya que actualmente «existe un vacío legal». Cuscurita viajará el próximo 17 de marzo a Palencia para participar en el I Simposio Internacional de Apiterapia, un congreso que servirá para conocer más aún de esta milenaria técnica que cada vez cuenta más adeptos, ya que «cura, regenera el tono y ayuda a subir las defensas en el sistema inmunológico». En la ‘abeja cura’ no sólo dispensan productos de las colmenas de Coscurita, sino que inyectan apitoxina a los pacientes con dolencias múltiples, siempre que acrediten con certificado médico que no son alérgicos al veneno de abeja. «Esto es indispensable para evitar un shock anafiláctico. Al principio se inyecta muy poca cantidad de veneno al paciente para que el cuerpo se vaya acostumbrando a la apitoxina».

El terapeuta extrae de una caja de madera con ayuda de una pinza una abeja que coloca en el pecho del paciente, cerca, normalmente, de la glándula timo. El himenóptero inyecta inmediatamente el veneno durante escasos tres segundos y con una pinza y casi de forma simultánea, Cuscurita extrae con la pinza el aguijón. «La técnica consiste en inyectar veneno de abeja a través de micropicaduras. La apitoxina tiene varios componentes terapeúticos: fosfolipasa, hialuronidasa, histamina, adolapina, apamina, péptido 401 y melitina», detalla.

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