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La falta de higiene en la realización y el mantenimiento ha causado en Europa dos muertos sólo en lo que va de año

La UE advierte del peligro de tatuajes y piercings Advertencia europea

Sida, hepatitis, lepra, hemorragias y cicatrices son algunos riesgos que lleva asociados

 

Miguel Fernández - león
Miguel Fernández 12/09/2003

El tatuaje y el piercing son unas técnicas decorativas de la piel que se han extendido durante los últimos años, aunque este último ha causado furor entre los más jóvenes al considerar que su colocación es temporal y con escasas consecuencias a largo plazo. La historia del tatuaje nace con el hombre. Para los primeros seres humanos, además de tratarse de un signo de distinción, categoría social o pertenencia a un determinado clan, constituía un amuleto contra las enfermedades y la mala suerte. A lo largo de la historia, los tatuajes han adornado los cuerpos de egipcios, chinos, japoneses e indios, así como de las tribus primitivas de Nueva Zelanda y Sudamérica. En la actualidad, para lucir un tatuaje es preciso perforar la epidermis con una aguja eléctrica e insertar en ella pigmentos cosméticos. El piercing, es decir, realizar una perforación en la que se coloca un anillo, cadena o bola, también es una técnica milenaria. Aunque en el siglo XX su uso se limitó en los países occidentales a agujerear los lóbulos de las orejas de las niñas para colocar pendientes, al final de la década de 1970 el movimiento punk extendió su uso (en un principio eran imperdibles). Ahora, los materiales empleados son el acero quirúrgico, el titanio y el oro, siendo ombligo, oreja, ceja, labios, lengua y nariz las zonas más solicitadas para su colocación, aunque también son demandados los de pezones y genitales. Riesgos asociados Antes de colocarse un tatuaje o un piercing hay que pensarlo bien y valorar las consecuencias futuras. Como ambas técnicas suponen un traumatismo externo que incluye algunos riesgos, es necesario seleccionar profesionales acreditados y seguir una serie de conductas higiénico-sanitarias para prevenir complicaciones. En el caso de los tatuajes, se deben usar equipos y agujas esterilizados para evitar infecciones y durante las dos o tres primeras semanas no exponerse al sol ni bañarse en piscinas públicas. Además, el grabado puede producir queloides (cicatrices abultadas) y, aunque no sea frecuente, alergias derivadas de los pigmentos utilizados, de difícil curación. Sin embargo, el principal problema surge cuando el interesado quiere deshacerse el tatuaje. Aunque hay varias técnicas, con el láser se obtienen excelentes resultados, especialmente con los colores oscuros. La eliminación de los claros es algo más problemático. En cuanto a las perforaciones, los materiales empleados deben ser estériles y desechables y utilizar guantes de un sólo uso porque se corre el riesgo de contraer graves enfermedades (hepatitis, herpes, sífilis, sida). No son recomendables en las personas propensas a alergias, queloides, ni con deficiencias inmunes o anomalías cardíacas (algunos pendientes provocan una infección en la pared del corazón). Como la parte superior de la nariz y la oreja son cartilaginosas, la cicatrización es lenta y pueden aparecer lesiones abultadas (granulomas) e infecciones difíciles de tratar. El ombligo también es muy propenso a infectarse. Por eso, no conviene usar ropa apretada para favorecer la cicatrización. Además, no se recomienda colocar un piercing ni en los ombligos abultados ni en los de adolescentes sin desarrollar. Las perforaciones en la boca pueden provocar problemas gingivales, dentales e inflamaciones. En las realizadas en lengua y pene son frecuentes las hemorragias, las dificultades en la higiene oral, las roturas de dientes y problemas en la masticación, en el primer caso, y la aparición de parafimosis, en el segundo. Hasta ahora, la normativa sanitaria exigida por los países de la UE es insuficiente limitándose a obligar el uso de guantes y agujas esterilizadas. Para poner fin a esta situación, la Comisión Europea ha elaborado un estudio en el que se advierte del riesgo que supone la colocación de tatuajes y piercings si no se toman las medidas higiénicas adecuadas llegándose, en muchos casos, a utilizar pintura industrial (de automóviles) o tinta para escribir, con alto contenido en mercurio y cobalto, en lugar de pigmentos cosméticos. Desde Bruselas se insiste en que si no se toman precauciones sanitarias estas prácticas pueden ocasionar enfermedades como sida, hepatitis, lepra, infecciones, reacciones alérgicas, cáncer de piel o psoriasis. Además, se pide a los Estados miembros que incrementen sus esfuerzos en lo referente a la higiene y establezcan normas más estrictas que regulen la realización de tatuajes y piercings en niños, embarazadas y personas con enfermedades cardíacas y alergias. Igualmente, se insta a la acreditación de los profesionales y materiales utilizados para llevar a cabo estas prácticas de arte corporal