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CORNADA DE LOBO

Achicholas

 

GARCÍA TRAPIELLO
14/06/2018

Pocos años volverás a ver un mayo tan abrileño en aguas y metiendo manguerazos a toda la primera quincena de junio. Apúntalo. Las cazurras capitalinas maldicen tanta lluvia que nubla las promesas de escaparate, pero las cazurras de mandil y madrugón (no tantas ya) bendicen la gloria bendita que promete su huerto, los frutales, las aradas y hasta el floripondio de cuneta que se esporpolla y eleva como cardo burrero dando ya por la tetilla. Hasta estos páramos parecen hoy asturias verdeadas.

Mira, hermana, el agua es la vida; si la maldices o la enguarras, mañana se hará arena en tu garganta y te verás sitiada por un jardín de esparto y alacrán.

Las acacias, por ejemplo, se han despepitado en floración este año tupidas de racimos de achicholas, flores de estambre azucarado que fueron en nuestra infancia pasto festivo y, sin embargo, nunca las veo hoy en la abusiva costumbre de la cocina «de autor» que convierte por decreto sus platos en un sembrado de pétalos como si fuera a pasar por allí la procesión del Corpus: flores de cebollino, calabacín, violetas, capuchinas, caléndulas... ¿y achicholas no?... tan nupciales, además.

Además de comer flores como los poetas sin inspiración, recuerdo campeos para comer de guaje mucho vegetal sugerente y arcaico que tampoco veo en la gastronomía pirulera: acederas (de abril, pa mí; de mayo, pa mi hermano; y de junio, pa ninguno), hojas de vid rusa (de la que sale el chéster-palo), ajos de cigüeña y ajo-porros, agüelicos, panecillos de malva (su semilla en verde), cardillos, azafrán de pastores, majolinos... pero por su abundancia eran predilectos los brotes gruesos de la zarza-mora (pelados parecen esparraguitos) y, cómo no, los garbanzos verdes que inexplicablemente no se ven en esta cocina de monólogos de caras «habitas», tan de moda (ellas y los monólogos)... en fin, que cuando no había propina para pipas y bolitas de anís, las eras y sebes se nos hacían kiosko... y los frutales del señor Jalón, alcázar conquistable a lo furtivo.

Ahora que los arándanos vienen de Huelva, ¿no habrá cosas por aquí para dar réplica y alternativas?...

   
2 Comentarios
02

Por maria 13:52 - 15.06.2018

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qué ricas eran las achicholas; estoy escribiendo en este momento con el balcón abierto y con una acacia enfrente a la que le quedan algunos racimines. Estoy muy de acuerdo con Pedro en que tanta flor en la nueva cocina y las achicholas olvidadas. No será que no las han comido nunca ??????? y los garbanzos verdes que cogíamos del huerto de los dominicos sabían a glória bendita, Amén

01

Por Leonés en el exilio 18:29 - 14.06.2018

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Qué buenas las achicholas! Cuantos "olvidos" padecemos...

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