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EL BAILE DEL AHORCADO

Bufonadas

 

cRISTINA FANJUL
10/10/2017

Diferente es una palabra que no significa lo que significa. Cambia según uno se refiera a sí mismo o al otro. En el primer caso, quiere decir mejor, en el segundo, inferior. Esta paradoja se debe a que vivimos de espaldas a la realidad de que, sin alguien enfrente, no somos nadie. Es la alteridad lo que nos hace reales. Esta manera de pensar, en la que el 2 se convierte en distorsión, es una la prueba de que seguimos en la pubertad. Por eso, cuando queremos librarnos del desigual soltamos lastre, sin darnos cuenta de que si calibramos mal también nosotros caeremos. La soberbia pesa más que cualquier rémora. Los independentistas son la muestra más evidente. Pero no sólo.

Vivimos en un país en el que las explicaciones no se razonan y la realidad se diluye entre vísceras cuya digestión resulta peligrosa. Estamos en el aftermath, que dirían los ingleses, del banquete de la transición (nuestra infancia democrática), un momento en el que nadie se dio cuenta de que demasiado dulce descontrolaría a los niños.

Cataluña ha revelado que las ideologías han tocado fondo, que los partidos están como Pew, el pirata ciego que entregaba la Mancha Negra y terminó tirado al borde de la cuneta. Sí, la gente se mueve por emociones a no ser que le demos argumentos, y no parece que nadie esté por la labor. Es más sencillo no hacer nada (Rajoy) o bambolear (Sánchez) mientras el tiempo se acaba. El tiempo se repliega, siempre vuelve; a Einstein le acaban de dar de nuevo el Nobel de Física. Y, sin embargo, aquí seguimos, a un segundo de la declaración de independencia, metidos en el bucle de la inacción, escuchando discursos y hablando, hablando en condicional, un tiempo que se ha convertido en la excusa para no tomar decisiones «¿Dónde estaban los que tenían que haber explicado las cosas?» Se preguntaba el domingo Borrell, interpretando el papel de bufón ¿Y los intelectuales? ¿Y la izquierda? ¿Quién representará a los pobres cuando termine toda esta farsa de ricos y hayan conseguido lo que querían? Espero que entonces, Merkel no decida poner en marcha su propio procés.

   
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