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CORNADA DE LOBO

Carmen y Antonio

 

GARCÍA TRAPIELLO
31/05/2018

No te desconsuele saber que los dos nombres más comunes en España no son españoles por más que los creas propios y castizos como la jota o el cocido. Antonio y Carmen son los nombres propios que más pitan en bautizos, dice Estadística en su último papel. Pero esos nombres llegaron de lejos traídos por quienes, además, invadieron todo esto imponiendo lo suyo a leche limpia o muerte cruel. Y sin embargo, el nombre del invasor sobrevivió en el tiempo (¿es la desmemoria histórica del pueblo la que logra que la historia se repita?).

El Antonio vino con los romanos y la Carmen llegó con los árabes, aunque más con una Virgen que tiene santuario en el Monte Carmelo de la ciudad israelita de Haifa. Antonio significa valiente, el que se enfrenta a sus adversarios... y Carmen, viña árabe, jardín hebreo, huerto florido... y carmen en latín es poema musical (su plural, cármina, lo popularizó Carl Orff con su Cátulli Cármina o los Cármina Burana que aquí le dicen Carmina como a la Carmen asturleonesa).

El Antonio pinta de viril y racial, no cabe duda, y Carmen es la cigarrera pasional en plan «la española cuando besa». Muchas veces los nombres condicionan a las personas.

Pero si Carmen y Antonio siguen siendo hoy los nombres más populares sin ceder terreno a las avalanchas de lo anglosajón o del cine no es por fijación con lo romano, hebreo o árabe, sino culpa de la moda interesada que floreció durante el franquismo al bautizar mucha gente a la crianza con dos nombres que a su vez significaban adhesión o salvasospechas: el de Jose Antonio, fundador de la Falange y el de Carmen, la mujer de Franco, a la que curiosamente, siendo asturiana, nadie llamaba Carmina por si las moscas confianzudas, sino Doña Carmen (y con la boca cerrada, La Collares). De aquella proliferación durante la Oprobiosa viene este vigor al heredarse estos nombres por decreto familiar honrando a padres o abuelos.

Y quien quiera salirse de plagas o modas, siempre tendrá el santoral que tanto castigaba antes a las Presvindas, Casildos, Pantaleonas o Rolindes.

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