+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario de Diario de León:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 

CORNADA DE LOBO

Casa nostra

 

pEDRO TRAPIELLO
11/01/2017

Ponerse tremendo es tentador en tiempos de confusión porque las ideas simples lanzadas con ira divina las recibe con entusiasmo el pueblo aturdido, el cabreado y el necio.

Sánchez Dragó, al que le gusta ponerse tremendito con vicio y con chalina de profeta, dijo que para el nuevo 2017 optó por tres deseos: «Que descienda el turismo, que los partidos euroescépticos ganen todas las elecciones venideras y que se largue o sea depuesto el Papa podemita».

Vamos bien, «al turista, al europeísta y al pichón, ¡perdigón!». Y afiliar al papa Francisco a Podemos se lo agradecen infinito los pablistas, que lo necesitan en nómina para restablecer las fugas que está provocando su guirigay. En fin, va a ser inevitable que alguno le llame Sánchez Drogao.

No se comprende muy bien que odie a los turistas quien se ha pasado la vida haciendo turismo por todas las Conchinchinas lejanas o interiores, aunque dirá que fue por trabajo, que es la coartada del gozador profesional.

Y que le encanten los nacionalismos refractarios, los lepenistas o los de diseño que buscan secesionarse de Europa y romper a pedradas el botijo común tampoco logra entenderse mucho en gente que tiene biblioteca, salvo que a su edad esté instalado ya en la filosofía de «pa lo que me queda en el convento, me cago en dentro». Como anduvo mucho por ahí y por toda ideología peregrina, también es lógico que esté de vuelta y retorne a la guarida, a la patria-útero, a la casa-ínsula, la Casa Nostra, ese espíritu de frontera, raza y sociedad secreta que vuelve a recorrer Europa como un resfriado que lo llena todo de estornudos.

Dice también que anhela la receta de Epicuro («la felicidad consiste en vivir oculto»), pero «en la era de la Araña (internet) nadie puede pasar inadvertido»; y que en ese sentido su vida es un fracaso. Vaya, pobre muchacho, siempre en el candelabro y no en el tonel de Diógenes, dijo Sócrates... ¿por qué no prueba a callarse un rato y se deja de campanadas?... así verá que nadie acudiría a sus rebatos y, entonces, añorará las misas que dice en la Iglesia Tremenda donde parece feliz.

   
2 Comentarios
02

Por Ciudadano García 14:28 - 11.01.2017

Dragó usa la exageración, la hipérbole, pasa de lo políticamente correcto para hacer literatura con un artículo. Los extremos a veces chocan.

01

Por ramiro 10:34 - 11.01.2017

¡! Tooomaa ¡ Zasca en toda la boca. Verdaderamente es una pena, pero Dragó hace tiempo que da muestras de no saber ya que hacer o que decir para seguir en el candelabro. Suponiendo que no esté senil, que a veces lo parece. En fin, ya solo le queda salir diciendo que se va a vivir con los gorilas beringue a las montañas del Africa Central a buscarse a si mismo. Una pena.