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CORNADA DE LOBO

Cátaros aquí

 

GARCÍA TRAPIELLO
08/11/2018

Cátaros en León, son unos pocos, dos familias y cuatro más, vienen zurrados de muy lejos, son hijos de una exitosa y perseguida herejía maniquea, cristianos gnósticos y contestatarios que predican la pureza de corazón, la austeridad, la renuncia sexual y el comunitarismo total en rangos y bienes, niegan dogmas de Roma, el papa es el Anticristo, el mundo fue creado por Lucifer y a Dios sólo se llega reencarnándose y mejorando. Florecieron en todo el Mediodía Francés donde reinó un tiempo su filosofía y sincero estilo de vida; la nobleza protegía allí a sus «clérigos» y poblaciones dedicadas a labranzas y ganados; son expertos en ovejas, como estos pocos que han llegado aquí y que trabajarán en los rebaños del monasterio de Sahagún gracias a un monje francés que no encontró mejor refugio para su fe cátara que entre benedictinos; y le consta que no es el único caso en los numerosos monasterios sembrados a lo largo del Camino Francés.

Los cátaros serían hoy ultravanguardia. Se declaran vegetarianos rigurosos, sólo toleran algún pescado. Y son más feministas que la Beauvoir, los primeros de la historia europea; entre ellos la mujer tiene el mismo status que el hombre y también accede a sus papeles, cargas o cargos; valga decir que incluso hay «sacerdotas», insólito en cualquier iglesia cristiana.

Cátaros en León. Ayer apresaron a un clérigo de Mansilla fiel al credo cátaro pasando «panfletos» en la catedral. Le espera un juicio severo y, muy probablemente, la hoguera. En este siglo XIII son todo un forúnculo para la iglesia católica, para su papa, para los dominicos que acaban de nacer para combatir precisamente la herejía cátara y para el rey francés que busca arrebatar al reino de Aragón ese gran sur de Francia con capital ideológica en Albi (de ahí llamarles albigenses). Son, en lenguaje de hoy, unos perfectos antisistema, radicales no violentos para los que sólo existe el bien (el espíritu, Dios, la gloria) y el mal (todo lo creado por Lucifer: la tierra, los animales, toda materia a la vista). Su ejemplo arrastra conversos.

Cátaros aquí. Y ni Dios se enteró.

   
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